Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 1: El Crecimiento


TUVE UN PRINCIPIO MUY FAVORABLE, aunque muchos de ustedes pudieran no creerlo. Nací pobre en una pequeña granja en las afueras de un pequeño poblado, y estoy agradecida por ello. Fui feliz en mi infancia. Tenía un bosque para jugar, un arroyo para nadar y espacio para crecer. Ojalá que todo niño pudiera tener espacio para crecer porque yo creo que los niños son un poco como las plantas. Si crecen muy cerca unas de otras adelgazan y se enferman y nunca alcanzan su máximo crecimiento. Necesitamos espacio para crecer.

Empezamos a prepararnos para la labor que tenemos que llevar a cabo y usualmente no tenemos idea de aquello para lo cual nos estamos preparando. Así que, cuando era niña, no tenía la menor idea de para qué me estaba preparando. Y aún así, por supuesto, me estaba preparando en muchos aspectos. Me estaba preparando para el peregrinaje cuando escogí mi lema de 'primero lo primero' y empecé a fijar prioridades en mi vida. Esto me llevó a una vida muy ordenada y me enseñó la autodisciplina - una lección muy valiosa, sin la cual nunca hubiera podido hacer un peregrinaje. La trasladé a mi vida de adulta.

No recibí ninguna educación religiosa formal cuando era niña (¡fue algo menos que no tuve que desechar de mi mente después!). La primera vez que vi el interior de una iglesia fue cuando tenía 12 años, eché un vistazo por la puerta de una iglesia católica para ver a los conserjes limpiar la catedral. Cuando tenía 16 años entré por primera vez a una iglesia para asistir a una boda.

Al cursar el último año de preparatoria inicié mi búsqueda de Dios, pero todos mis esfuerzos eran en dirección al exterior. Andaba preguntando, "¿Qué es Dios? ¿Qué es Dios?" Era muy inquisitiva y hacía muchas preguntas a mucha gente, ¡pero nunca recibía ninguna respuesta! Sin embargo, no estaba dispuesta a darme por vencida. Intelectualmente no pude encontrar a Dios en el exterior, así que traté de otra forma. Hice una larga caminata con mi perro, y pensé profundamente al respecto. Luego me acosté y dormí pensando en ello. Y a la mañana siguiente tenía mi respuesta desde el interior, por medio de una voz pequeña y tranquila.

Ahora bien, mi respuesta de estudiante de preparatoria era una respuesta muy sencilla, que nosotros los seres humanos simplemente agrupamos en el universo todo lo que está más allá de la capacidad de todos nosotros, y a todas esas cosas juntas algunos de nosotros le llamamos Dios. Bueno, eso me puso a la búsqueda. Y lo primero que hice fue mirar un árbol, y me dije, ahí está una. Todos nosotros trabajando juntos no podríamos crear un árbol como aquél, y aún cuando pareciera un árbol, no podría crecer. Existe una fuerza creadora más allá de nosotros. Y luego miré a mis queridas estrellas en la noche y me dije, ahí está otra. Hay una fuerza continua que mantiene a los planetas en su órbita.

Observé todos los cambios que tienen lugar en el universo. Para entonces estaban tratando de que un faro no se hundiera en el mar. Finalmente lo movieron tierra adentro y dijeron que lo habían salvado. Pero yo advertí todos estos cambios y me dije, ahí está otra. Existe algo que motiva hacia el cambio constante en el universo.

Cuando alcancé una confirmación desde el interior, supe más allá de toda duda que había tocado mi punto de iluminación más alto.

Intelectualmente toqué muchas veces a Dios como la verdad, y emocionalmente toqué a Dios como el amor. Toqué a Dios como la bondad. Toqué a Dios como la amabilidad. Descubrí que Dios es una fuerza creadora, una fuerza que motiva, una inteligencia total, el siempre-presente, el espíritu que penetra todo - el cual une a todo en el universo y le da vida a todo. Eso me acercó a Dios. No podría estar en donde Dios no estuviera. Tú estás dentro de Dios. Dios está dentro de ti.

***

Estaba trabajando en una tienda de cosas baratas, entre mi segundo y tercer año de preparatoria. Me encantaba el trabajo, especialmente arreglar los mostradores para que se vieran bonitos. Incluso me dejaban arreglar las vitrinas porque me gustaba hacerlo. Bueno, ya te puedes imaginar, ¡yo les resultaba más barato que un decorador de vitrinas!

Tenía en mi mostrador dos cajas registradoras. Un día no tenía el cambio correcto en una caja, así que naturalmente fui a la otra, marqué 'sin venta' y tomé el cambio. Entonces me di cuenta que había cometido un pecado mortal. Los oí murmurando, "¡Ella marcó 'sin venta'!" El supervisor de piso se acercó y me dijo, "Venga conmigo". Me llevó a un mostrador que estaba en un rincón que necesitaba arreglo. Me dejó ahí, luego volvió y me dijo, "¿Por qué hizo eso?" Le contesté, "Todavía no sé lo que hice. Sólo tomé el cambio de la caja - no robé ningún dinero". El dijo, "Se le dieron instrucciones de que nunca marcara 'sin venta'". Yo le contesté, "No me instruyeron en absoluto".

Después se dirigió a la supervisora de piso, quien se suponía que debía instruirme. Me readmitieron. Pero debido al incidente ella me detestaba. Yo sabía que tenía que hacer algo al respecto. Entonces pasé por su escritorio y noté que había unas cuantas flores marchitas. A la mañana siguiente le traje un ramo de bonitas flores de mi jardín. Le dije, "Vi esas flores marchitas. Sé que a usted le gustan las flores y le traje unas de mi jardín". Le encantaron. ¡Al final de la semana salimos de ahí del brazo!

Estoy segura de que me estaba preparando para el peregrinaje cuando leí la Regla de Oro de la historia, "Haz a otros lo que quieras que te hagan a ti" - expresada de muchas formas diferentes y señalando que cada cultura tenía una forma de expresarla. Esto obtuvo una confirmación desde mi interior. Impactó mi vida entera. De hecho hubo algunas ramificaciones de la Regla de Oro que he conservado hasta el peregrinaje. Cuando estaba en preparatoria tenía un pequeño dicho, si quieres tener amigos, debes ser amigable. Si lo analizas, es una derivación de la Regla de Oro. Es una aceptación de que la gente reacciona de acuerdo con las influencias que se ejercen sobre ella. La llevo a cabo hoy en día en mi vida en mi pequeño dicho, si quieres hacer la paz, debes ser pacífico.

Puse en práctica la Regla de Oro justo después de mis días de estudiante. Me dieron un empleo que una de mis amigas quería, y fui elegida para una tarea en el club de la comunidad que ella también deseaba. Ella pensó que me detestaba. Dijo todo tipo de cosas desagradables sobre mí. Yo sabía que era una situación muy poco benéfica. Así que me volví hacia la Regla de Oro - lo pensé, y dije todo lo agradable que verdaderamente pudiera decirse de ella. Traté de hacerle favores. Y me tocó hacerle un favor significativo. Para hacer breve una larga historia, cuando se casó un año después fui dama de honor en su boda. ¿Ves cómo un poco de práctica espiritual llega muy lejos?

Supe que me estaba preparando para el peregrinaje cuando tomé ciertas decisiones. Por ejemplo, estaba en la escuela primaria cuando me ofrecieron cigarros de un paquete, que yo no fumé pero mis amigos sí. En la preparatoria me ofrecieron todo tipo de alcohol, que yo no bebí pero mis amigos sí. Luego, justo al terminar mis días de estudiante, me enfrenté con una especie de prueba porque todos mis amigos en aquel entonces bebían y fumaban. Había tal presión hacia la semejanza en aquellos días - ahora se le llama presión de los iguales - que en realidad me veían despectivamente porque yo no hacía esas cosas. Y una vez reunidos en un salón les dije: "Miren, la vida es una serie de elecciones y nadie puede detenerlos de hacer las suyas, pero yo también tengo derecho de hacer las mías. Y yo he elegido la libertad".

***

También hice dos descubrimientos muy importantes con el paso del tiempo. En primer lugar descubrí que ganar dinero era fácil. Se me hizo creer que el dinero y las posesiones me asegurarían una vida feliz y una tranquilidad mental. Así que ése era el camino que seguía. En segundo lugar, descubrí que ganar dinero y gastarlo tontamente no tenía sentido alguno. Supe que esto no era para lo que yo estaba aquí, aunque entonces tampoco sabía exactamente para qué estaba aquí.

Fue en realidad la comprensión de que el dinero y las cosas materiales no me harían feliz lo que me llevó a empezar mi preparación para el peregrinaje. Quizás te preguntes cómo pude verme envuelta en el dinero y en las cosas materiales al principio, pero verás, se nos enseñan una serie de contradicciones que son extremadamente confusas.

Fui muy afortunada al haberme confundido sólo con uno de estos tipos de contradicciones, la mayoría de la gente se confunde con ambos.

Por un lado se me enseñó a creer que debería ser amable y cariñosa, y a nunca herir a nadie, lo cual está bien. Pero por otro lado se me enseñó a creer que si se me ordenaba, era de hecho honorable lesionar y matar gente en la guerra. Incluso se dan medallas por ello. Ahora bien, esto no me confundió. Nunca creí que hubiese un momento, bajo ninguna circunstancia, en que fuese bueno herir a alguien. Pero la otra serie de contradicciones sí me confundió por algún tiempo.

Se me enseñó a ser generosa y no egoísta, y al mismo tiempo a creer que si quería tener éxito, debía lanzarme y tomar más de lo que me correspondía de los bienes de este mundo. Estas filosofías en conflicto que había acumulado desde mi infancia me confundieron por un tiempo. Pero luego desarraigué esta educación mal entendida.

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revised 11/19/01