Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 4:

Reflexiones sobre el Peregrinaje

CUANDO SALI LA PRIMERA VEZ la túnica decía PEREGRINA DE PAZ en el frente y Caminando de Costa a Costa en la espalda. A través de los años el mensaje en la espalda cambió de Caminando 10 000 Millas por el Desarme Mundial a Caminando 25 000 Millas por la Paz y terminó con el mensaje actual de 25 000 Millas a Pie por la Paz. Esta caminata me ha llevado varias veces a los cuarenta y ocho Estados, a México y a todas las diez provincias canadienses.

Terminé de contar las millas de la caminata en Washington D.C., en el otoño de 1964. Me dije, "25 000 millas es suficiente para contar". Esto me mantuvo vinculada a las carreteras principales, donde las millas están registradas en los mapas de caminos. Las carreteras no son buenos lugares para conocer gente. Sólo son buenos lugares para contar millas. Ahora soy libre de caminar por donde se encuentra la gente. Además, las millas no se prestan para caminar por mis lugares favoritos: las playas, las veredas forestales y las sendas de las montañas.

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Algunas cosas no parecen muy difíciles, como ir sin comida. Casi nunca dejaba de tener más de tres o cuatro alimentos seguidos e incluso nunca pensaba en comida hasta que me la ofrecían. Lo más que estaba sin alimento eran tres días, y luego la madre naturaleza me lo proporcionaba - manzanas que se habían caído de un árbol. Una vez ayuné como disciplina de oración por 45 días, ¡así que sé por cuánto tiempo uno puede estar sin comida! Mi problema no es cómo obtener suficiente comida, es cómo evitar afablemente tener demasiada. ¡Todos quieren sobrealimentarme!

Dejar de dormir sería más difícil, si bien puedo pasar una noche sin dormir y no me afecta. De vez en cuando dejaba de dormir una noche, pero no lo he hecho ahora por algún tiempo. La última vez fue en septiembre de 1977 cuando estaba en una parada de camiones. Había tratado de dormir un poco pero era una estación tan concurrida que pasé toda la noche hablando con los conductores. El primero después de que llegué fue un camionero que me había visto en la televisión y quería invitarme a comer algo. Me senté en una butaca en el rincón. Luego los choferes empezaron a llegar, y era una ola de camioneros tras otra, que se quedaban ahí haciéndome preguntas, y así sucesivamente. De hecho hablé con ellos toda la noche y no dormí nada. Después de un rato alguien me ofreció un desayuno, lo tomé y me fui.

En otra ocasión un conductor se hizo a un lado de la carretera y me dijo, "Le oí decir en la televisión algo acerca de la energía continua y sólo quería decirle que yo la tuve una vez. Estaba estancado en un poblado por una inundación. Me aburrí tanto que finalmente me ofrecí a ayudar y me interesé en sacar a la gente. Trabajé sin comer, trabajé sin dormir, y no estaba cansado . . . Pero ya no la tengo". Le dije, "Y bien, ¿Para qué trabajas ahora?" "Dinero", contestó. Le dije, "Eso debiera ser bastante incidental. Tienes la energía continua solamente cuando trabajas para el bien de la totalidad - debes dejar de trabajar para tus pequeños intereses egoístas".

Ese es el secreto de ello. ¡En este mundo recibirás en la medida en que des!

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Normalmente camino un promedio de veinticinco millas por día, dependiendo de cuánta gente se detiene a hablar conmigo en el camino. He recorrido hasta cincuenta millas en un día para llegar a una cita o porque no hubo un techo disponible.
En las noches muy frías camino durante la noche para mantenerme en calor. Cuando los días son muy cálidos, camino mucho de noche para evitar el calor. He caminado cuando las noches estuvieron llenas del aroma de la madreselva, la vista de las luciérnagas y el sonido de las chotacabras.

Una vez un compañero que medía seis pies, confiado en que podía andar más que yo, caminó conmigo 33 millas. Cuando se dio por vencido, sus pies tenían ampollas y le dolían los músculos. El caminó con su propia fortaleza; ¡yo no! Yo caminé con la energía continua que viene de la paz interior.

En otra ocasión una persona me preguntó si podía acompañarme en mi peregrinaje. Me dijo que quería alejarse de 'ese esposo' que tenía. Tal vez ella tenía una llamada, pero su motivo no era el más elevado. Otra dama que quiso acompañarme por un día apenas pudo caminar al llegar la tarde. ¡La envié a casa en autobús!

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Nunca he experimentado ningún peligro durante mis caminatas. Una vez un par de borrachos me siguieron en un coche, pero cuando me salí de la carretera se fueron. Sólo en una ocasión alguien me tiró algo: un hombre en un camión a velocidad lanzó un fajo de billetes arrugados. Simplemente los entregué en la próxima iglesia en la que di una charla.

Un estudiante universitario en una ocasión me preguntó si alguna vez me habían asaltado por la espalda. "¿Asaltado?", contesté. "Tendrían que estar locos para asaltarme - ¡no tengo un centavo a mi nombre!"

En cierta ocasión estaba saliendo de un poblado al atardecer y una pareja acomodada, en una casa enorme, me invitó a entrar. Habían leído sobre mi peregrinaje y pensaron que era su deber cristiano alertarme de que más adelante en el camino había un lugar de mala fama llamado 'El Sur de la Frontera'. Simplemente querían prevenirme de no acercarme a ese lugar. No me ofrecieron ni comida ni techo, no obstante, así que seguí caminando por algunas horas.

Era una noche muy obscura, cubierta con densas nubes, y de repente empezó a llover. Grandes gotas estaban cayendo, y yo llevaba mucha correspondencia sin contestar. Busqué un lugar donde pudiera resguardarme y vi cerca un complejo de gasolinera, restaurante y motel. Me escapé de la lluvia bajo el techo de las bombas de gasolina y empecé a acomodar la correspondencia en el frente de la túnica para que no se mojara. El hombre de la gasolinera vino corriendo y dijo, "No se quede ahí en la lluvia, venga al restaurante". El hombre del restaurante dijo, "¡Oh!, leemos todo acerca de usted, y nos gustaría ofrecerle una cena o cualquier cosa que necesite". Fue entonces cuando me di cuenta dónde estaba. Estaba en 'El Sur de la Frontera'.

El hombre del motel estaba sentado en la mesa de al lado y me dio una habitación para pasar la noche. También me ofrecieron un desayuno a la mañana siguiente.

Puede haber habido juego de apuestas en el cuarto de atrás; algo pasaba allí. Pero me trataron de una manera mucho más cristiana que aquellos que me alertaron en su contra. Esto simplemente demuestra mi punto de vista de que hay bondad en todos. 

He recibido hospitalidad en los lugares más raros. Estos han incluido una mesa de conferencias en el ayuntamiento en Florence, Arizona y el asiento en un camión de bomberos en Tombstone, Arizona. Una vez fui inadvertidamente encerrada por trece horas en un baño helado de una gasolinera. Mi cuarto era tranquilo y privado, ¡aunque algo frío! 

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Duermo igualmente bien en una cama suave o en el pasto junto a la carretera. Si me dan casa y comida, qué bueno. Si no, me siento igualmente feliz. Muchas veces me brindan casa personas totalmente extrañas. Cuando no hay hospitalidad disponible, siempre hay cocheras para autobuses, estaciones de ferrocarril y paradas para camiones nocturnos.

Recuerdo cuando me ofrecieron una cama tamaño reina en un motel de moda una noche y al día siguiente un espacio en el piso de cemento de una gasolinera abierta las veinticuatro horas. Dormí igualmente bien en ambos lugares. Varias veces algún alguacil amistoso abriría la puerta de una celda vacía en la cárcel.

Cuando no hay un techo disponible para mí, duermo en el campo o al lado del camino, con Dios resguardándome.

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Los puentes siempre me han ofrecido protección de los elementos, así como los graneros dilapidados y los sótanos vacíos de casas abandonadas. Los conductos subterráneos y las grandes alcantarillas con frecuencia sirven de alojamiento. Pero uno de mis lugares favoritos para dormir es una gran pila de paja en un campo accesible durante una noche clara. Las estrellas son mi manta.

Los cementerios son también lugares maravillosos para pasar la noche. Son callados, el pasto está siempre bien podado y nunca nadie te molesta ahí. No, no hay intrusión de los espíritus de los difuntos. Les deseo paz; ellos comprenden. Pero una mesa para días de campo en la parada cercana de la carretera, un conjunto de conos de pino en un matorral cercano, o el colchón del follaje de un campo de trigo tendrían la misma utilidad.

Una mañana, cuando estaba durmiendo en un campo de trigo en Kansas, desperté por un ruido muy estruendoso. Busqué tan sólo para ver a esta enorme segadora que venía sobre mí. Inmediatamente rodé varias veces para ponerme fuera del alcance de sus turbulentas cuchillas.

Siento una protección total durante mi peregrinaje. Dios es mi amparo. No hay accidentes en el Plan Divino, ni Dios nos deja solos. Nadie camina tan a salvo como aquellos que caminan humilde e inofensivamente, con gran amor y con gran fe.

Recuerdo la época del año en que las noches son muy frías. Estábamos bajo cero, pero luego subía la temperatura un poco durante el día, así que los días eran bastante placenteros. Fue en el otoño, y había hojas secas en el suelo. Yo estaba en medio del bosque y no había ningún poblado en millas a la redonda. Era al atardecer y era un domingo. Alguien había leído un grueso periódico dominical y lo había dejado junto a la carretera - como no debieran, pero lo hacen. Lo recogí, salí del camino y encontré un árbol frondoso de hojas perennes. Debajo del árbol había una pequeña cavidad en donde algunas hojas habían sido depositadas por el viento. Puse una gran cantidad de hojas en esa cavidad. Luego coloqué parte del periódico y puse el resto sobre mí. Cuando desperté en la mañana había una espesa capa de escarcha sobre todo, pero el árbol la había apartado de mí, y yo estaba cómoda y caliente en mi nido de hojas y papel. Esta es sólo una información en caso de que te encuentres atrapado alguna noche. 

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La mayoría de la gente interesada en las vacaciones es aquella que está haciendo cosas para las que no es llamada a hacer, de las cuales quiere alejarse un rato. No podría imaginarme sintiendo la necesidad de unas vacaciones de mi peregrinaje. Qué bonito es viajar al sur durante el otoño del año, experimentando la tranquila belleza del tiempo de la cosecha - pero adelantándose a las heladas; experimentando la brillante belleza de las hojas otoñales - pero viajando antes de que caigan rápidamente de los árboles. Qué bonito es viajar al norte con la primavera, y disfrutar las flores primaverales por unos meses en lugar de unas semanas. He tenido estas dos experiencias maravillosas en medio del país.

Durante una caminata de 1000 millas a través de Nueva Inglaterra (que empezó en Greenwich, Connecticut y terminó en Burlington, Vermont), caminé mucho en zigzag para pasar no sólo por los grandes poblados sino también por los más pequeños, a los cuales me habían invitado. Empecé entre los florecientes manzanos - caminé entre ellos cuando eran capullos rosados, y cuando sus pétalos que caían eran tan blancos como la nieve. Terminé entre las manzanas maduras, las cuales me proporcionaron algunas sabrosas comidas. Entre los unos y las otras tuve festines de deliciosas fresas silvestres, zarzamoras y moras azules.

A través del país vi mucha construcción de autopistas y observé que estas autopistas tendían a ir por los valles, a través de túneles por las montañas y algunas veces por los ríos. Me alegra que durante mi peregrinaje normalmente andara por caminos antiguos que subían las montañas. Qué maravillosas vistas había para recompensar a aquellos que alcanzaban la cima: algunas veces paisajes de los poblados o los caminos por donde había caminado o caminaría, algunas veces vistas de los valles cubiertos por los campos y los huertos. Sé que ésta es una época de eficiencia y que las autopistas son mucho más eficientes, pero espero que siempre haya también algunos caminos escénicos. Algunos caminos que suban por las montañas.

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La gente algunas veces me pregunta cómo paso los días festivos - especialmente la Navidad. He pasado muchas de ellas caminando. Muchas personas dan un paseo en coche los días festivos, así que es una buena oportunidad para hacer contacto con la gente. Recuerdo una Nochebuena cuando dormí bajo las estrellas. Un planeta estaba tan brillante que con sólo una poca de imaginación podría transformarse en la estrella de Belén. Al día siguiente, a una temperatura de 80 grados Fahrenheit, caminé en Nueva Orleans para encontrar flores de Pascua, floreciendo abundantemente para la Navidad - y para encontrar algunos buenos nuevos amigos.

Pasé una Navidad en Fort Worth, Texas, donde las torres y los edificios altos estaban adornados con luces de colores, presentando un cuadro inolvidable al caminar por la ciudad. Ese día recibí el regalo de bienvenida de tener suficiente tiempo para ponerme al corriente con mi correspondencia.

La gente algunas veces me pregunta si no me siento sola los días festivos. ¿Cómo puedo sentirme sola cuando vivo con la constante conciencia de la presencia de Dios? Me gusta y disfruto estar con la gente, Pero cuando estoy sola, disfruto estar a solas con Dios.

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La mayor parte del tiempo en los primeros años se me ofrecía comida y hospitalidad por gente que ni siquiera conocía. Aceptaba todo como una oferta enviada de la mano de Dios. Estoy igualmente agradecida tanto por el pan rancio que recibí en la casa de un trabajador emigrante como por la suntuosa comida que una amiga me invitó en el comedor principal del Hotel Waldorf Astoria.

Ya verás, una vez que hayas entregado totalmente tu vida a la voluntad de Dios - si es tu llamada salir en nombre de la fe - descubrirás que aún la comida y el techo que necesitas llegará a ti muy fácilmente. Todo, aún las cosas materiales son dadas. Y algunas cosas sorprendentes son dadas, que todavía me sorprenden también a mí. 

Por primera vez fui a Alaska y a Hawai debido a un maravilloso regalo de un maravilloso amigo. Después varios amigos me pidieron que considerara conducir viajes allá, así que conduje uno a Alaska el verano de 1979 y uno a Hawai el verano de 1980. Preparé los viajes para que fueran una experiencia educativa y de inspiración para todos aquellos que participaran. Vivíamos simplemente y viajábamos ligero. 

No estuve desocupada mientras estaba en nuestros dos Estados más recientemente incorporados. Además de mostrar a mis amigos los alrededores, di muchas charlas a grupos, y por la radio y la televisión. Algunos de mis amigos querían tener una idea de cómo era mi vida de peregrinaje, y creo que la tuvieron. Fue una alegría compartir estos lugares de inspiración con ellos.

Te contaré otra cosa que pasó: estaba planeando mi programa para Dakota del Norte y Dakota del Sur y sabía que en Dakota del Norte tendría que interrumpir mi programa para conducir el viaje a Hawai. Sabía que ocurriría en Bismarck y sabía también que me llevaría más o menos una semana regresar en coche desde Los Angeles, y pensé, "¡Oh!, una semana menos del programa de Dakota del Norte y una semana menos del programa de Dakota del Sur. En realidad podría emplear esas dos semanas en los Dakotas". Casi en el momento en que tenía estos pensamientos alguien me escribió y me ofreció el viaje aéreo desde y hasta Bismarck. Parecía casi como un milagro que llegaba. Y desde luego que esto era algo que necesitaba. No tomo nada que no necesito, pero necesitaba el tiempo en los Dakotas. Este fue un maravilloso regalo que acepté, y del que estaré eternamente agradecida. 

Así que incluso las cosas materiales son proporcionadas.

Expliqué a un reportero una vez que solamente hablo con las personas, y después de un rato me preguntan si quiero comer. El señaló que había hablado con personas por meses, incluso años, y que no le habían ofrecido siquiera un emparedado. Le dije, "¡Pero tú no eres un peregrino de paz!" 

En una ocasión, un chico mexicano de dieciséis años que había oído hablar de mí en la radio salió corriendo cuando pasaba por su casa y, muy emocionado, me extendió una invitación para quedarme. Su familia vivía en una pobre choza de aparcero ambulante, pero puedo recordar haber sido tratada como su huésped de honor. Después de una cena de tortillas y frijoles, la familia enrolló su único tapete y lo colocó como si fuera una manta sobre su única cama. En la mañana, antes de partir, me dieron otra afectuosa comida de tortillas y frijoles.

Al pasar por Memphis, me escabullí tras el porche de madera de una casa de una habitación para escapar de una violenta tormenta. Una familia de color, afablemente me ofreció hospitalidad por la noche. Su calor se asemejaba al de la estufa de leña que calentaba su humilde hogar. Ellos compartieron su escasa comida de pan de maíz y agua para la cena y el desayuno. Todos dormimos sobre un piso sencillo y bien restregado. Nunca olvidaré la autenticidad de su hospitalidad.

Una áspera mañana fría, un estudiante universitario en Oklahoma me dio los guantes de sus manos y echó su bufanda alrededor de mi cuello. Esa noche, cuando la temperatura estaba bajo cero, una pareja india me ofreció techo.

Una vez me alertaron de no ir a Georgia - y especialmente a Albany, Georgia, en donde catorce caminantes por la paz estaban en la cárcel. Pero yo no puedo decir que encontré a alguien que fuera en realidad poco amistoso. De hecho, la hospitalidad fue mejor que la normal.

La gente de grupos minoritarios que conocí dio por sentado que yo no los discriminaría. Cuando leían Peregrina de Paz en la túnica, parecía que confiaban en mí. No dudaban en pararse y conversar. Di charlas en un buen número de iglesias minoritarias y varios de los predicadores leyeron mi mensaje a sus congregaciones.

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Desde luego que quiero a todo el que conozco. ¿Cómo podría no hacerlo? En cada uno hay un destello de Dios. No me importan los antecedentes raciales o étnicos ni el color de la piel de uno; ¡todas las personas me parecen luces brillantes! Veo en todas las criaturas el reflejo de Dios. Todas las personas son mis semejantes - ¡la gente para mí es hermosa!

Nosotros, la gente del mundo, necesitamos encontrar formas de llegar a conocernos los unos a los otros - porque entonces nos daremos cuenta que nuestras similitudes son mucho mayores que nuestras diferencias, por grandes que nuestras diferencias parezcan ser. Cada célula, cada ser humano, es de igual importancia y tiene una labor que realizar en este mundo.

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revised 12/02/2001