Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 5:
Viviendo la Vida Simple

LA SIMPLIFICACION DE LA VIDA es uno de los pasos hacia la paz interior. Una simplificación persistente creará un bienestar interior y exterior que traerá armonía a nuestra vida. Para mí esto comenzó con el descubrimiento de la falta de significado de las posesiones más allá de mis necesidades reales e inmediatas. Tan pronto como me hube traído a nivel de necesidad, empecé a sentir una maravillosa armonía en mi vida entre el bienestar interior y el exterior, entre el bienestar espiritual y el material.

Algunas personas parecen pensar que mi vida dedicada a la simplicidad y al servicio es austera y triste, pero ellos no conocen la libertad de la simplicidad. Estoy agradecida con Dios a cada momento de mi vida por las enormes riquezas que se me han mostrado. Mi vida es plena y buena pero nunca atestada. Si la vida está atestada entonces estás haciendo más de lo que se requiere que hagas.

Mi vida había estado obstaculizada; sentía ambición antes de que hiciera mi promesa de simplicidad: No aceptaré más de lo que necesito mientras otros en el mundo tengan menos de lo que necesitan.

Tú también puedes ser el producto de una vida en la que tengas demasiadas cosas. Cuando hayas simplificado tu vida, estoy segura de que te sentirás tan libre como yo me siento. Si tu motivo es dar, entonces se te dará lo que necesites.

En mi vida, lo que quiero y lo que necesito son exactamente lo mismo. Todo lo que excede a las necesidades es gravoso para mí. No podrías darme nada que no necesito. No tengo un centavo, pero tengo dificultad para mantenerme así. Varios de mis bienintencionados y acomodados amigos me han ofrecido grandes cantidades de dinero, el cual desde luego he rehusado. 

Hablé con una persona que pensaba que me estaba privando de algunos de los "deleites" de la vida. Pero ningunas de las cosas que no uso o que no hago me las quitaron. Simplemente yo no las incluí cuando estaba eligiendo una vida armoniosa. Simplemente no tenía ningún interés en ellas.

No soy esclava de la comodidad y la conveniencia. No sería peregrina si lo fuera. Podemos permitir que las falsas creencias gobiernen nuestras vidas y esclavizarnos por ellas. La mayoría de las personas no desean ser libres. Preferirían quejarse y enojarse por lo imposible que es dejar sus diversas esclavitudes a las posesiones, a la comida, a la bebida, a fumar, y así sucesivamente. No es que no puedan renunciar - realmente no quieren renunciar a ello. 

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Nuestras necesidades físicas dependen en parte del clima en que vivamos, del estado de nuestra salud, etc. En general, necesitamos un techo para protegernos de los elementos; un fuego, una manta, alguna ropa para mantener el calor; aire puro y agua y suficiente comida para subsistir. Hay, por supuesto, necesidades más allá de las físicas. Estas con frecuencia implican el gasto de un poco o nada de dinero, pero no siempre es así. Por ejemplo, hay algunas personas cuyas vidas no están completas a menos que puedan escuchar buena música o tocar algún instrumento musical. Aún cuando puedan hacerse sugerencias para vivir de una manera simple, la simplificación de nuestras vidas es un problema individual para cada uno de nosotros.

Aprendí hace unos cuarenta años que el dinero y las cosas no hacían feliz a la gente. Y esto se ha confirmado muchas veces. He conocido a muchos millonarios. Tenían una cosa en común. Ninguno de ellos era feliz. Mira a Howard Hughes con sus 2.5 billones de dólares. ¡Se decía que era la criatura más miserable, perseguida por el miedo, que uno pudiera imaginar! Y conocí a una mujer que heredó 4.5 millones de dólares. Arruinó su vida. Debido a que era una de las personas que siempre daba, quiso emplear el dinero de una manera provechosa. Pero descubrió que era muy gravoso para ella. Estaría mejor si no lo tuviera. 

Me doy cuenta de que si no tienes suficiente no eres feliz. Tampoco eres feliz si tienes demasiado. Son aquellos que tienen suficiente pero no demasiado los que son más felices. 

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Recuerdo a una querida dama ya entrada en años. Estaba trabajando con mucho afán y siempre quejándose. Al fin le dije, "¿Por qué poderosa razón necesitas trabajar tan arduamente si sólo tienes que mantenerte a ti misma?" Y ella dijo, "¡Oh!, tengo que pagar la renta de una casa de cinco habitaciones". "¡Una casa de cinco habitaciones!", repliqué. "Pero estás sola en el mundo. ¿No podrías vivir felizmente en una habitación?" "¡Oh, sí !", dijo con tristeza, "pero tengo muebles para una casa de cinco habitaciones". ¡En realidad estaba trabajando acabándose hasta los huesos para proporcionar una casa adecuada para esos muebles! Y eso pasa todo el tiempo. Todo lo que puedo decir es que no permitas que te pase a ti.

Debido a nuestra preocupación con el materialismo, con frecuencia perdemos las mejores cosas de la vida, las cuales son gratuitas.

Las posesiones innecesarias son cargas innecesarias. Si las tienes, debes cuidarlas.

Te contaré algo de otra persona más. Ella se había liberado, aunque no de la mejor manera posible. La veía sólo de vez en cuando, pero sucedió que la vi alrededor de un mes después de que su enorme casa, en la cual ella y su esposo habían estado viviendo solos desde que sus hijos eran mayores, se había quemado mientras estaban fuera. Perdieron todo excepto la ropa que llevaban puesta. Recordando lo apegada que ella había estado a esa enorme casa, a pesar del hecho de que era tanta carga cuidarla, empecé a decir unas cuantas palabras de condolencia. Pero ella dijo, "¡No me consueles! Bueno, podrías haberlo hecho a la mañana siguiente, pero no ahora. Imagínate, nunca más tendré que limpiar ese desván. Nunca más tendré que limpiar esos armarios. ¡Nunca más tendré que limpiar ese sótano! Bueno, nunca me he sentido tan libre. ¡Simplemente siento que estoy empezando a vivir nuevamente!"

Ella y su esposo se fueron a vivir a un apartamento de un tamaño razonable, y, de hecho, tengo la seguridad de que experimentaron un maravilloso sentido de libertad. ¿Pero no habría sido mejor que hubiesen aprendido a dar y que hubiesen ofrecido sus excedentes a otros que lo necesitaran? Entonces hubiesen sido bendecidos al dar y otros hubiesen sido bendecidos al recibir. De cualquier manera, fue una situación que los liberó.

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Si eres libre, te recomiendo una caminata por una ruta solitaria. Qué inspirador es caminar todo el día en el sol y dormir toda la noche bajo las estrellas. Qué maravillosa experiencia es la vida simple y natural. Ya que llevas tu comida, tu equipo para dormir, etc., en la espalda, aprendes con rapidez que las posesiones innecesarias son cargas innecesarias. Pronto te das cuenta de cuáles son las cosas esenciales de la vida - tales como calor cuando tienes frío, un lugar seco en un día lluvioso, la comida más simple cuando tienes hambre, agua fría y pura cuando tienes sed. Pronto pones las cosas materiales en su propio lugar, reconociendo que son para usarse, pero renunciando a ellas cuando no son útiles. Pronto experimentas y aprendes a apreciar la gran libertad de la simplicidad.

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De mayo a octubre de 1952, antes del peregrinaje, caminé las 2000 millas del Sendero Apalache, de Georgia a Maine, con 500 millas adicionales para viajes extras a puntos de particular belleza.

Viví totalmente al aire libre, provista tan sólo con unos pantalones largos y unos cortos, una blusa y un suéter, una manta ligera, y dos sábanas dobles de plástico, las cuales algunas veces rellené con hojas. No siempre estaba bien seca y caliente, pero la pasé de lo mejor. Mi menú en la mañana y en la noche eran dos tazas de avena cruda remojada en agua y sazonada con azúcar moscabado; a mediodía dos tazas de leche en polvo doblemente fortificada, más algunas bayas, nueces o verduras encontradas en los bosques.

Había quedado totalmente preparada para mi peregrinaje a través de este arduo proceso. Una caminata por la carretera parecía fácil en comparación.

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Qué bueno es comer la fruta apetitosa y madura del árbol, y las verduras frescas del campo. Y qué bueno sería para la agricultura del futuro concentrarse en la no utilización de substancias tóxicas, tales como los rociadores, y que la comida estuviera lista para ir de la granja a la mesa.

Una mañana desayuné moras azules cubiertas de rocío, cortadas de los arbustos al viajar por las montañas de Nueva Inglaterra. Pensé en mis congéneres humanos comiendo diversos tipos de comida procesada y sazonada, y me di cuenta de que si pudiera elegir mi desayuno entre todas las comidas del mundo, no podría escoger mejor que las moras azules cubiertas de rocío.

En la primavera y el verano, cuando los días son largos, qué bueno es levantarse con el sol y acostarse con el sol. En el otoño e invierno, cuando los días son cortos, uno puede disfrutar parte de la noche. Me inclino a estar de acuerdo en que existe una substancia que deja el sol en el aire, que disminuye después de que el sol se oculta, y que puede absorberse sólo cuando uno duerme. Dormir de nueve a cinco está bien para mí.

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Qué bueno es trabajar en el vigorizante aire fresco, bajo el sol que provee vida, entre la belleza inspiradora de la naturaleza. Hay muchos que se dan cuenta de ello, como el joven que conocí cuya vida había sido interrumpida por el llamado a filas durante el tiempo de paz. Mientras estuvo fuera, su padre, quien estaba mal de salud, no pudo mantener la granja, así que tuvo que venderla. El muchacho luego emprendió la faena de algunos años de trabajo desagradable para poder comprar otra granja. Qué bueno es ganarse la vida ayudando a cultivar plantas para que la gente tenga comida. En otras palabras, qué bueno es ganarse la vida contribuyendo constructivamente a la sociedad en la que se vive - todos deberíamos, por supuesto, y en una sociedad sana, todos podríamos.

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Mi ropa es muy cómoda y muy práctica. Visto pantalones azul marino, blusa de manga larga y una túnica rotulada. En la orilla de la túnica, al frente y atrás, hay compartimientos divididos que están bastillados para servir como bolsillos. Estos contienen todas mis pertenencias, que consisten en un peine, un cepillo de dientes plegable, una pluma, un mapa, varias copias de mi mensaje y mi correspondencia.

Así que te darás cuenta por qué contesto mi correspondencia más rápido que la mayoría - evita que mis bolsillos se pandeen. Mi lema es ¡Cada onza cuenta! Además de la ropa exterior, llevo un par de pantalones cortos para correr y una blusa de manga corta - así que siempre estoy lista para una vigorizante nadada si paso por un río o un lago. 

Al ponerme mi ropa simple, un día después de nadar en un lago transparente de una montaña, pensé en aquellos que tienen armarios llenos de ropa que cuidar y en quienes llevan pesados equipajes con ellos cuando viajan. Me pregunté por qué la gente desearía agobiarse tanto, y me sentí maravillosamente libre. Esta soy yo y todas mis pertenencias. ¡Piensa cuán libre soy! Si deseo viajar, sólo me levanto y me voy. No hay nada que me ate.

Un juego de ropa es suficiente. Eso es todo lo que he tenido desde que empezó mi peregrinaje en 1953. Y cuido bien mis cosas. Siempre puedo encontrar un lavabo en un baño público o un arroyo cercano para lavar la ropa, y secarla es aún más fácil: sólo me la pongo y dejo que la energía del sol evapore la humedad.

Me lavo la piel únicamente con agua; el jabón quita los aceites naturales. También lo hacen los cosméticos y las cremas que la mayoría de las mujeres usa.

Lo único que necesito para los pies es un par barato de zapatos azules de lona. Son de tela suave con suelas de goma suave. Son de una talla más grande para poder mover los dedos. ¡Me siento tan libre como si estuviera descalza! Y normalmente puedo caminar 1500 millas con un par. Uso un par de calcetas azul marino. Hay una razón por la que escogí el azul marino para mi vestimenta - es un color muy práctico, no se ve sucio, y el color azul representa la paz y la espiritualidad.

No descarto ninguna prenda de vestir hasta que está gastada al extremo de no poderse usar. Una vez, cuando estaba a punto de dejar un poblado, la anfitriona me dijo, "Paz, noté que tus zapatos necesitan reparación, me hubiera ofrecido a arreglarlos, pero conozco tanto de costura que supe que no podrían repararse". Le dije, "Qué bueno que yo sé tan poco de costura que no sabía que no podían componerse - acabo de repararlos".

Los primeros años usé una bufanda azul y un suéter azul durante el clima frío, pero con el tiempo los descarté porque no eran en realidad esenciales. Ahora me adapto tanto a los cambios de temperatura que llevo la misma ropa en verano e invierno, dentro y fuera.

Como los pájaros, emigro al norte en el verano y al sur en el invierno. Si quieres hablar con la gente al aire libre, debes estar donde el clima es agradable o la gente no estará fuera.

Cuando la temperatura se eleva y el sol calienta no hay nada tan grato como la sombra. Hay una frescura especial en la sombra de un árbol, pero a menos que se trate de un árbol grande, uno necesita estarse moviendo para permanecer en la sombra. Las nubes dan sombra al pasar a la deriva frente al sol. Una roca proporciona lo que yo llamo una sombra profunda; también lo hace un montículo de tierra, temprano en la mañana o al atardecer. A veces incluso la sombra de un arbusto es apreciada, y la que proporciona un montículo de paja. Las cosas hechas por el hombre también proporcionan sombra. Los edificios, por supuesto, e incluso las señales que desfiguran el paisaje dan sombra. También los puentes, que proporcionan además protección de la lluvia. Claro que uno puede usar un sombrero o llevar una sombrilla. Yo no llevo ninguno de los dos. En una ocasión cuando un reportero me preguntó si de casualidad tenía una sombrilla plegable en mis bolsillos le dije, "No voy a derretirme. Mi piel es a prueba de agua. No me preocupo de pequeñas incomodidades". Pero de vez en cuando he usado un pedazo de cartón para darme sombra.

El agua es algo en lo que se piensa en el clima cálido, pero he descubierto que si no como mas que fruta hasta que termino mi caminata del día, no me da sed. Nuestras necesidades físicas son bien simples.

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Después de una maravillosa estancia en la soledad, recuerdo que caminaba por las calles de una ciudad que había sido mi hogar durante un tiempo. Era la 1 p.m. Cientos de seres humanos bien vestidos, con caras pálidas o pintadas, se apresuraban, en filas bastante ordenadas, desde y hacia sus lugares de trabajo. Yo, con la blusa desteñida y los pantalones bien gastados, caminé entre ellos. Las suelas de goma de mis suaves zapatos de lona se movían en silencio junto al ruido de los apretados zapatos de vestir con tacones pomposos. En la sección más pobre fui tolerada. En la sección más rica algunas miradas parecían un poco espantadas y algunas eran desdeñosas. 

A ambos lados de nosotros, conforme caminábamos, se exhibían las cosas que podemos comprar si estamos dispuestos a permanecer en las ordenadas filas día tras día, año tras año. Algunas de las cosas son más o menos útiles, muchas son sólo basura. Algunas son una afirmación de la belleza, muchas son llamativamente feas. Miles de cosas se exhiben - y aún así, amigos, faltan las cosas más valiosas. La libertad no se exhibe, ni la salud, ni la felicidad, ni la paz del pensamiento. Para obtener estas cosas, amigos míos, también ustedes puede ser que necesiten escapar de las ordenadas filas y arriesgarse a que los vean con desdén.

Para el mundo puedo parecer muy pobre, caminando sin un centavo y vistiendo o llevando en mis bolsillos mis únicas pertenencias materiales, pero soy en verdad muy rica en bendiciones, las cuales ninguna cantidad de dinero podría comprar - la salud, la felicidad y la paz interior.

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La vida simplificada es una vida santificada,
Mucha más calma, mucho menos contienda.
¡Oh!, cuántas maravillosas verdades se revelan -
Tienen éxito los proyectos que con anterioridad habían fracasado.
¡Oh!, cuán bella puede ser la vida,
Bella la simplicidad.

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revised 12/08/2001