Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 6:
Solucionando los Problemas de la Vida


EL PROPOSITO DE LOS PROBLEMAS es empujarte hacia la obediencia a las leyes de Dios, las cuales son exactas y no pueden cambiarse. Tenemos la voluntad propia para obedecerlas o desobedecerlas. La obediencia traerá armonía, la desobediencia te traerá más problemas.

De la misma manera, cuando las sociedades se salen de armonía se desarrollan problemas dentro de la sociedad -- problemas colectivos. Su propósito es empujar a la sociedad en su totalidad hacia la armonía. Los individuos pueden descubrir que no sólo pueden desarrollarse y aprender a través de la solución de los problemas individuales, sino que pueden aprender y desarrollarse a través de la solución de los problemas colectivos. A menudo digo que se me acabaron los problemas personales, luego de vez en cuando se presenta alguno pequeño en alguna parte. Pero difícilmente lo reconozco como un problema porque parece muy insignificante. Realmente, ahora quiero realizar mi aprendizaje y desarrollo ayudando a solucionar los problemas colectivos.

Hubo una época en que pensé que era una molestia enfrentar un problema. Trataba de deshacerme de él. Trataba de que alguien lo resolviera en mi lugar. Pero aquella época ocurrió hace mucho. Fue un día estupendo en mi vida cuando descubrí el maravilloso propósito de los problemas. Sí, tienen un propósito maravilloso.

Algunas personas desean tener una vida sin problemas, mas nunca les desearía una vida como esa a ninguno de ustedes. Lo que deseo para ustedes es la gran fuerza interior para solucionar sus problemas de una manera significativa y crecer. Los problemas son experiencias de aprendizaje y desarrollo. Una vida sin problemas sería una existencia árida, sin la oportunidad de desarrollo espiritual.

Una vez conocí a una persona que virtualmente no tenía problemas. Yo estaba en un programa nocturno de radio en la Ciudad de Nueva York. Esta dama llamó a la estación y quería que fuera a su casa. Yo pensaba pasar la noche en la estación de autobuses, así que le dije que sí. Mandó a su chofer por mí, y me encontré en la casa de unos millonarios, hablando con una mujer de mediana edad que parecía una niña. Ella era muy inmadura, y yo me sorprendí de su inmadurez, hasta que me di cuenta que esa mujer había estado protegida de todos los problemas por un grupo de sirvientes y abogados. Nunca había tratado de resolver la vida. No había tenido problemas que la hicieran crecer, y en consecuencia no se había desarrollado. ¡Los problemas son bendiciones disfrazadas!

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Si yo resolviera los problemas por los demás, ellos se quedarían estancados; nunca crecerían. Sería una injusticia muy grande para ellos. Mi enfoque es ayudar con la causa y no con el efecto. Cuando ayudo a los demás es inspirándoles a que solucionen sus problemas por sí mismos. Si le das una comida a un hombre, únicamente lo alimentas por un día - pero si le enseñas a cultivar comida, lo alimentas de por vida.

Resolviendo los problemas apropiadamente es como nos desarrollamos espiritualmente. Nunca se nos presenta un obstáculo a menos que tengamos la capacidad de vencerlo. Si afrontas un problema muy grande, meramente indica que tienes la enorme fuerza interior para solucionar un problema muy grande. No hay en realidad nada de qué desalentarse, porque las dificultades son oportunidades de desarrollo interior, y a mayor dificultad, mayor oportunidad de crecimiento.

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Las dificultades en el aspecto material llegan a menudo para recordarnos que nuestra concentración debiera estar en el aspecto espiritual en lugar del material. A veces las dificultades en el cuerpo llegan para mostrarnos que el cuerpo sólo es una vestimenta pasajera, y que la realidad es la esencia indestructible que activa el cuerpo. Y cuando podemos decir, "Gracias Señor por nuestros problemas, los que nos envías para nuestro desarrollo espiritual", dejan de ser problemas. Se vuelven entonces oportunidades.

Déjame contarte la historia de una persona que tuvo un problema personal. Vivía constantemente con dolor. Era algo en la espalda. Todavía puedo verla, arreglando las almohadas detrás de la espalda para que no le lastimara tanto. Estaba bastante amargada por esto. Hablé con ella del maravilloso propósito de los problemas en nuestras vidas, y traté de inspirarle a pensar en Dios en vez de pensar en sus problemas. Debo hasta cierto punto haber tenido éxito, porque una noche, cuando se había ido a la cama, se quedó pensando en Dios.

"Dios me considera, a este granito de polvo, tanto, que me manda sólo los problemas necesarios para poder crecer", empezó a pensar. Y se volvió a Dios y dijo, "¡Oh!, querido Señor, gracias por este dolor, por medio del cual puedo crecer más cerca de ti". Luego el dolor desapareció y nunca ha regresado. Quizás eso es lo que significa cuando se dice: 'De todo muéstrate agradecido'. Tal vez debiéramos orar más seguido para agradecer por nuestros problemas.

Una oración es una concentración de pensamientos positivos.

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Muchos problemas comunes se ocasionan por actitudes equivocadas. Las personas se ven a sí mismas como el centro del universo y juzgan todo según se relaciona con ellas. Naturalmente que no serás feliz así. Sólo podrás ser feliz cuando veas las cosas desde la perspectiva apropiada: todos los seres humanos son de igual importancia ante los ojos de Dios, y tienen una labor que realizar en el plan divino.

Te daré un ejemplo de alguien que tuvo cierta dificultad para encontrar cuál era su labor en el plan divino. Tenía algo más de cuarenta años, soltera, y necesitaba ganarse la vida. Le desagradaba tanto su trabajo que hizo que se enfermara, y lo primero que ella hizo fue ver a un psiquiatra, quien le dijo que le adaptaría a su trabajo. Así que después de cierto ajuste regresó a trabajar. Pero aún no le gustaba su trabajo. Se enfermó otra vez, y entonces vino a mí. Bueno, le pregunté cuál era su llamada y dijo, "No estoy llamada para hacer nada".

Eso no era cierto. Lo que en realidad quería decir era que no sabía cuál era su llamada. Así que le pregunté qué le gustaba hacer, ya que si para eso estaba llamada lo haría tan fácil y gustosamente como yo camino mi peregrinaje. Encontré que le gustaba hacer tres cosas. Le gustaba tocar el piano, pero no era lo suficientemente buena como para ganarse la vida con ello. Le gustaba nadar, pero no era tan buena como para ser instructora de natación, y le gustaba trabajar con flores.

Le encontré trabajo en una florería para que pudiera ganarse la vida trabajando con las flores. Le encantó. Dijo que lo haría gratis. Pero también utilizamos las demás cosas. Recuerda, ella necesitaba más que ganarse la vida. Necesitaba otras cosas. La natación se volvió su ejercicio. Esto se ajusta a los hábitos sensibles de vida. Tocar el piano se convirtió en su sendero de servicio. Iba a una casa para personas jubiladas y tocaba piezas antiguas para la gente de allí. Les animaba a cantar y lo hacía bien. De esas tres cosas, qué vida tan hermosa se construyó para esa persona. Se volvió una mujer muy atractiva y se casó alrededor de un año después. Ella se mantuvo en ese patrón de vida. 

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Conocí a otra persona que se había confinado en su habitación y había permanecido ahí por mucho tiempo. Fui a verla e inmediatamente me di cuenta, por las líneas de su cara y su tensión, que no era nada físico. Y no creo que hubiéramos hablado más de cinco minutos, cuando ya estaba diciéndome lo mala que había sido su hermana con ella. Por la forma en que lo dijo, supe que había contado esa historia una y otra vez, y que constantemente le había dado vueltas en la mente a esa amargura en contra de su hermana. Me descubrí explicándole que si ella perdonara, si pidiera perdón e hiciera la paz con su hermana, podría entonces buscar una mejoría en su salud. "¡Huh!", dijo. "Mejor muerta. No tienes idea de lo mala que fue". Así que la situación siguió a la deriva por un tiempo.

Hasta que una mañana temprano al amanecer, esta mujer escribió una hermosa e inspirada carta a su hermana, la cual me mostró (hay algo maravilloso que se dice del amanecer. El atardecer es bueno también. Lo único es que al atardecer la mayoría de la gente está despierta y todos andan de prisa por ahí. Al amanecer, la mayoría de la gente está más calmada o dormida, y las personas están en mucha más armonía cuando duermen. Así que el amanecer es muchas veces un buen momento para las cosas espirituales). Me fui inmediatamente al centro y deposité la carta en el correo antes de que cambiara de parecer. Cuando regresé ella había cambiado de parecer - ¡así que estuvo bien que la hubiera depositado! Se preocupó un poco, pero recibió a cambio una carta de su hermana, quien estaba muy contenta de que se hubieran reconciliado. Y como podrás imaginarte, el mismo día que llegó la carta de su hermana ella estaba de pie, de un lado para otro y fuera de la cama, y lo último que vi fue que estaba alegremente en marcha para reconciliarse con ella. 

Hay algo de aquel viejo dicho de que el odio hiere al que odia, no al odiado.

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Algunas personas pasan mucho menos tiempo eligiendo a una pareja de por vida del que pasan escogiendo un coche. Simplemente son empujadas hacia estas relaciones.

Nadie debiera introducirse en el patrón familiar a menos que esté tan llamado a hacerlo como yo estaba llamada hacia mi peregrinaje. De otra manera será una tragedia. Puedo recordar a una mujer que no se podía llevar bien con su esposo, y pude ver que no tenían nada en común. Finalmente le dije, "¿Por qué poderosa razón, en primer lugar, te casaste con ese hombre?" Y dijo, "Todas mis amigas se estaban casando y él fue lo mejor que pude encontrar entonces". Esto pasa todo el tiempo. ¿Te preguntas por qué hay tantos divorcios? La gente se mete en el patrón familiar sin ser llamada a ello.

El apego emocional puede ser algo terrible. Cuando estaba trabajando con gente que tenía problemas, a menudo se trataba de un problema de cierto apego emocional que obviamente necesitaba romperse. Uno fue el caso de una chica de dieciséis años. Por ahora es probable que se encuentre felizmente casada con alguien más. Siempre digo que el tiempo cura todas las heridas, pero ella pensó entonces que su corazón se había roto porque su novio se había casado con otra persona. Aún cuando tuvo una época difícil para sobrellevarlo, después de un tiempo pudo ver la situación filosóficamente. Requiere tiempo. De hecho, algunas veces las personas se recuperan más rápidamente de la muerte de un ser querido que de un ser querido que les ha abandonado. 


Sobre el Hábito de la Preocupación.

¡Vive este día! Ayer es únicamente un sueño y mañana es sólo una visión, pero el hoy bien-vivido hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Nunca agonices por el pasado ni te preocupes por el futuro. Vive este día y vívelo bien.

La preocupación es un hábito. Algo puede hacerse con ella. Yo le llamo renunciar al hábito de la preocupación. Hay técnicas que ayudan. He hablado con bellas personas religiosas y descubierto que aún se preocupan. Es una pérdida total de tiempo y energía. Si eres una persona que ora, que ora con fe, podrías inmediata y automáticamente llevar lo que te preocupa a Dios, en una oración, y dejarlo en las manos de Dios - las mejores manos posibles. Esta es una técnica que resulta excelente. Al principio, quizás tengas que llevarlo nuevamente a Dios por un buen número de veces hasta que desarrolles el hábito (el cual he desarrollado) de hacer siempre todo lo que puedas en la situación, y luego dejar el resto, con toda confianza, en las manos de Dios. 

¿Qué tan a menudo te preocupas por el momento actual? El presente normalmente está bien. Si te estás preocupando, estás ya sea agonizando por el pasado, el cual debiste haber olvidado hace mucho tiempo, o estás aprensivo por el futuro, el cual ni siquiera ha llegado todavía. Tendemos a pasar superficialmente por el momento actual, que es el único momento que Dios nos da a todos para vivir. Si no vives el momento presente, nunca estarás viviendo del todo. Y si vives el momento presente, tenderás a no preocuparte. Para mí, cada momento es una nueva y maravillosa oportunidad de servir a los demás.

Sobre el Hábito del Enojo.

Comentaré aquí un par de hábitos más. Uno de ellos es el hábito del enojo. Una energía tremenda aparece con el enojo. A veces se le llama la energía de la cólera. No la suprimas: ello te lastimaría dentro. No la expreses: esto no sólo te lastimaría en lo interior sino que ocasionaría murmullos a tu alrededor. Lo que haces es transformarla. De alguna manera emplea esa tremenda energía constructivamente en una labor que necesite hacerse o en una forma benéfica de ejercicio.

La mejor manera de hablar contigo sobre esto es contándote lo que en realidad hicieron algunas personas. Por ejemplo, una mujer lavaba todas las ventanas de su casa, otra dama aspiraba la casa, lo necesitara o no, y otra horneaba panes - buen pan de grano entero. Y otra se sentaba y tocaba el piano: primero marchas impetuosas, luego se calmaba y tocaba algo ligero, como himnos y canciones de cuna, y entonces yo sabía que se encontraba bien.

Había una persona que sacaba su segadora manual. Recuerda, la segadora manual no tiene motor. ¡Quizás nunca hayas visto una! Y segaba su gran césped. Yo me encontraba en la casa de al lado. Luego vino un día y pidió prestada la segadora de motor de su vecino. Charlé con él y me dijo, "¡Oh!, sin la energía de la cólera nunca podría segar ese prado tan grande con una segadora manual". Ya ves, en verdad es una energía tremenda.

Luego estaba esta persona que salvó su matrimonio. Tenía tan mal carácter que su joven esposa estaba a punto de dejarlo y llevarse a sus dos hijos. Y él dijo, "¡Voy a hacer algo al respecto! Y lo hizo. Cuando sentía que estaba por llegar una rabieta, en lugar de aventar cosas por toda la casa, lo que solía ser su costumbre anterior, se salía y corría. Varias vueltas alrededor de la manzana, hasta que le faltaba la respiración y se había ido toda la energía - y salvó su matrimonio. Dio resultado. Lo vi nuevamente años más tarde, y le pregunté, "Y bien, ¿todavía sigue corriendo?" "¡Oh!, un poco por el ejercicio", dijo, "pero no he tenido una rabieta en años". Al emplear la energía constructivamente, pierdes el hábito del enojo.

Estas técnicas también han funcionado con los niños. Recuerdo a un chico de diez años. Yo estaba tratando de ayudar a su mamá porque estaba pasando muy malos momentos con él. Hacía pataletas, y una vez, cuando no estaba haciendo una, le pregunté: "¿De todas las cosas que haces cuál usa más energía?" Y él dijo, "Supongo que subir la colina que está atrás de la casa". Así que encontramos una solución maravillosa. Cada vez que su madre viera la señal de una pataleta, lo empujaría hacia la puerta y le diría, "Ve y sube la colina". Funcionó tan bien que cuando una maestra me dijo que estaba teniendo un problema parecido con un niño de más o menos la misma edad, le sugerí que ella le dijera que corriera alrededor de la escuela, y eso también dio resultado.

Ahora voy a contarte de otra pareja. Ellos se enojaban al mismo tiempo, y decidieron caminar alrededor de la manzana. Uno caminaba en una dirección y el otro en la otra, pero se encontraban a lapsos frecuentes. Y cuando podían encontrarse amigablemente, caminaban juntos a casa y hablaban sobre lo que había provocado su enojo y lo que podrían hacer para remediarlo en el futuro. Fue muy prudente hacerlo. Nunca debes tratar de hablar con alguien que esté enojado, porque esa persona no es racional en ese momento.

Te comentaré una historia más acerca de una joven madre. Tiene tres niños que todavía no van a la escuela, y me dijo, "Cuando me enojo quiero correr, pero no puedo. No puedo dejar a mis tres hijos pequeños. Y normalmente termino tomándola con ellos". Le dije, "¿Alguna vez has intentado correr en el mismo lugar?" Y ya podía verla corriendo así. Ella me escribió: "Paz, resultó maravillosamente bien. ¡No sólo me deshago de la energía de la cólera sino que se divierten los niños!"

Sobre el Hábito del Miedo.

El miedo es también un hábito. El miedo puede enseñarse, y se enseña constantemente. El miedo se perpetúa.

Ahora bien, yo no tengo miedo en absoluto. Dios está siempre conmigo. Pero tuve una amiga que tenía miedo a cierto grupo étnico. Su esposo había sido transferido a otro lugar y ella se encontró viviendo entre este grupo de gente a quien siempre le había temido. Trabajé con ella y lo primero que hice fue que se familiarizara con su música, porque ella era músico. Después encontré a una mujer que tenía dos hijos de aproximadamente la misma edad de los dos niños de mi amiga y fuimos a verla. Los dos niños corrieron juntos, las dos niñas corrieron juntas, y después procedimos a conocernos. Por supuesto, se hicieron rápidamente amigas. Recuerdo la vez que visitaron la iglesia de la otra. Fue algo encantador. Un domingo ambas fueron a una iglesia y al siguiente las dos fueron a la otra iglesia. Fue muy interesante que cuando llegaron a conocerse la una a la otra descubrieron que sus semejanzas eran mucho mayores que sus diferencias. Llegaron a quererse cuando llegaron a conocerse.

Conocí a una dama que era profesora de inglés en un colegio. Cada vez que había el más mínimo trueno en la distancia se volvía histérica. Cuando era una niña pequeña, cada vez que había un chubasco con truenos, su madre corría y se metía debajo de la cama y, por supuesto, los chicos hacían lo mismo. Su madre les enseñó a temer a los truenos, por ejemplo. Así se enseña a los niños.

Casi todo el miedo es un temor a lo desconocido. Por lo tanto, ¿cuál es el remedio? Familiarizarse con aquello que se teme. Tuvimos que aprender todas las reglas de seguridad antes de que pudiéramos familiarizarnos con los truenos, pero funcionó.

Te contaré otra historia acerca del miedo. He oído de las mujeres que le tienen miedo a los ratones. Personalmente he conocido a hombres y mujeres que le temen a los perros. Pero esta dama tenía miedo de los gatos. No me refiero a un gato montés - sino a gatos caseros comunes y corrientes. Pues bien, había gatos en su vecindario. Todas sus amigas tenían gatos. Cada vez que encontraba un gato, gritaba, corría y se ponía histérica. Me dijo que pensaba que cada gato que se encontraba estaba a punto de saltar a su garganta. Ahora bien, un psicólogo diría, "Cuando niña se asustó con un gato; ella lo ha olvidado, pero todavía permanece en su subconsciente". Lo cual podría ser cierto. No importa. Yo le dije, "Si quieres perder el miedo a los gatos, debes familiarizarte con uno". "¡Oh no!", replicó. Le dije, "Bueno, ¿le tienes miedo a un cachorro?" "No si es bastante pequeño", comentó. Así que pedí prestado un lindo gatito. Me dijeron que podía tomarlo prestado o quedármelo. Se lo traje y le dije, "¿Acaso le tienes miedo a él?" "¡Oh!, no a ese pequeñito", dijo. "Está bien", contesté, "ahora debes familiarizarte con él. Debes alimentarlo y jugar con él". Y naturalmente que ya conoces el final de la historia. El cachorro se convirtió en gato, pero para entonces ella estaba tan encariñada con él que no pudo dejarlo.

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Unos temores pueden proceder de experiencias en vidas anteriores. De hecho el último problema que comenté pudo haber tenido ese origen. Estos son tratados de la misma manera. Familiarizándote con las cosas que temes.

Hay algunas situaciones en las que se tiene que emplear un enfoque un poco diferente. Te hablaré de un caso en el que se utilizó la aproximación gradual. Esta persona tenía miedo de dormir en un cuarto pequeño; podía ir a uno pero no podía dormir ahí. Este temor vino de una experiencia previa en su vida. Ella vino en busca de ayuda al lugar en que yo estaba trabajando. Pusimos un catre en el rincón de la biblioteca (un cuarto muy grande) para ella. Tenía miedo incluso de dormir ahí sola, así que puse otro catre y dormí ahí con ella la primera noche. Luego cuando había aprendido cuando menos a dormir sola en la biblioteca, pusimos el catre en el comedor, el siguiente cuarto más pequeño. Dormí junto a ella la primera noche, y después de eso gradualmente aprendió a dormir por sí misma. Después tratamos la habitación más grande que teníamos, y así sucesivamente, hasta que llegó el momento en que era capaz de dormir en un cuarto pequeño.

Tú no necesariamente tienes que emplear este método gradual. Nosotros lo hacíamos porque existen unos cuantos tipos de miedo que son más fáciles de tratar usando la técnica gradual. Otro de ellos es el temor a las alturas, y éste también puede venir de experiencias pasadas. Déjame que te diga, algunos muchachos jóvenes y vigorosos tienen miedo a las alturas.

Lo que solía hacer cuando las personas tenían miedo a las alturas era llevarlos a una altura en la que se sintieran cómodos, y hasta donde realmente no quisieran ir más arriba. Después me quedaba con ellos por un rato. Los dejaba ahí con algo para leer, algo que los ocupara mientras se quedaban en esa altura por un tiempo. Al día siguiente íbamos inmediatamente a esa altura y luego un poco más alto. Finalmente alcanzábamos la cima, acostumbrados a la altura y sin miedo alguno a ella.

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Me han preguntado si una cierta cantidad de miedo es bueno. Yo no creo que ninguna cantidad de miedo sea bueno. A menos que se refieran al hecho de que si tienes miedo de cruzar una calle, mirarás a un lado y a otro antes de atravesarla. Pero verás, yo creo que se nos pide que hagamos todo lo posible por nosotros mismos, y por lo tanto, cuando me aproximo a una calle, siempre miro hacia un lado y hacia otro. Pero no creo que eso sea miedo. Eso sólo significa ser sensato. Yo no lo relaciono de ninguna manera con el miedo. Por ejemplo, si hay pequeñas piedras esparcidas sobre una roca lisa, sé que estoy expuesta a resbalarme si me paro en ellas, así que me cuido de no hacerlo. No tengo miedo, solamente es hacer lo razonable.

Sobre la Protección Divina.

Recientemente, mientras estaba dirigiendo a un grupo en un viaje educativo y de inspiración por cuatro de las islas hawaianas, un policía nos alertó de no dormir en la playa. Parece que había habido un homicidio ahí. Yo estaba muy impresionada por todo el miedo que se había perpetuado en esas bellas islas. Pero no tenía miedo. Un miembro del grupo trató de contarme los peligros de la playa. Le dije, "Todos nosotros estamos bajo la protección de mi ángel de la guarda". Y no tuvimos el menor incidente en ninguna playa.

Estuvimos en la playa una noche en donde pensé que éramos los únicos de origen inglés. Los demás fueron muy amables. Varias personas vinieron y uno dijo, "Unos años atrás la vi en la televisión". Debe haber sido hace cinco años, en mi primera visita a las islas. ¡Me pidieron incluso autógrafos! Así que no creo que debamos ser aprensivos. No creo que la aprensión pueda hacer otra cosa excepto atraer; "aquello que temía vino a mí". Me sentí completamente a salvo en la playa y sentí que todo el grupo estaba protegido, y lo estaba.

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Tengo un sentido de protección definitiva. Dos veces he sentido la necesidad de salir de los coches en que voy, y una vez vi por qué. Ahora bien, no me salí del vehículo cuando pasaba por un viñedo hacia Los Angeles con dos estudiantes de preparatoria. Ellos estaban viendo lo rápido que podían alcanzar al viejo Chevy cuesta abajo. Yo estaba en el asiento trasero y me sentía perfectamente bien.

Pero una vez iba con una persona que estaba bebiendo whisky y me ofrecí a conducir por él. Le enseñé mi licencia de conducir pero no me dejó hacerlo, así que le pedí que me dejara salir en el cruce de caminos. Después me recogió un pequeño camión, y no habíamos recorrido siquiera cinco millas, cuando vi al otro coche. Se había ido a un arroyo y golpeado de lado a un álamo. Del lado en el que yo había estado, el cristal se había roto y el techo se había abollado hacia adentro. Así que de pronto vi por qué sentí la necesidad de salir. El chofer no estaba muy mal herido. Se había cortado un poco pero no estaba realmente herido.

En otra ocasión no vi el resultado, pero sentí la necesidad de salir. Esta persona estaba conduciendo imprudentemente. Atravesaba la línea central y rebasaba coches cuando no podía ver en absoluto. Así que me salí. Después me fui con una persona que iba al este en el cruce de caminos y por eso nunca vi lo que pasó con el otro coche. No sé. Espero que nada.
Así que cierta sensatez es buena, tal como ver hacia un lado y hacia el otro en una calle antes de cruzar, pero ciertamente no el tipo de miedos necios que muchos seres humanos experimentan. Mira, si vas a ser temeroso - digamos, para dormir en una playa - debes estar horrorizado cada vez que duermes en tu propia casa. Mira a cuanta gente matan en su propia casa. O cuando duermes en la habitación de un hotel. Mira a cuanta gente matan en los cuartos de hotel. Esto puede llevar a un comportamiento ridículo.

Tengo un sentido de protección completa. Si me hubiese sentido en cualquier forma como me sentí en esos dos coches, hubiese salido con todo el grupo de la playa. Sin embargo, sentí una absoluta protección; sin la menor aprensión. Sabía que estábamos perfectamente a salvo en la playa.

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Hay muchas cosas que no entendemos bien. Sólo sabemos que ocurren. Por ejemplo, se me ha cuidado de algunas cosas que pudieron haberme herido. Iba caminando por una vereda que sabía que era muy obscura. Los árboles me llegaban a la cabeza. En realidad no podía ver por dónde iba, pero conocía esta senda por experiencia previa, y podía ver la luz al final del túnel. Iba caminando muy rápido cuando algo, que sólo puedo llamar una fuerza, me paró. Me refiero a que era suficientemente poderosa para detenerme. Luego seguí adelante con mucho cuidado para ver qué cosa tan extraña había ocurrido - y ahí estaba, un alambre con púas al otro lado de la vereda. Estaban reparando el resguardo para el ganado al final de la vereda, lo cual yo no sabía, y habían atravesado el alambre para evitar que el ganado se descarriara. Me hubiese encontrado con el alambre si no se me hubiese detenido. Tenemos mucha más protección que de la que somos conscientes. 

Lo más significativo de esta índole me sucedió cuando conducía un coche. He renunciado ahora a mi licencia de conducir, pero durante los días en que lo hacía, fui una conductora buena y estable, y el vehículo siempre estuvo bajo mi control. Esta vez conducía el coche de otra persona por un camino que aún no estaba terminado. Viniendo cuesta abajo había un semáforo al final de un camino, en el que había que dar vuelta a un lado o al otro. Los automóviles estaban dando vuelta en ambas direcciones y llegaban al camino frente a mí. Naturalmente que puse el pie en el freno cuando vi que la luz estaba roja, ¡pero no tenía freno! Metí el freno de mano. No tenía freno de mano. Pensé que si podía poner el coche en reversa se pararía, aún cuando se rompiera en pedazos. Traté de ponerlo en reversa pero no entró. Delante de mí vi una camioneta con dos niños pequeños que miraban hacia atrás por la ventana. ¡Tenía que detener el vehículo! No podía dar vuelta a la izquierda - había un muro ahí - y los automóviles estaban viniendo en gran número y rápidamente. Había un muro a la derecha, con una cuneta, y mi limitado y pequeño pensamiento me dijo, "Lánzate hacia la cuneta, contra el muro. Detendrá el vehículo. Lo deshará pero lo parará". No fui capaz de hacerlo. Esta fue la única vez en mi vida en que un automóvil estaba fuera de mi control. El vehículo dio vuelta a la izquierda, pasó entre dos coches, y se fue de subida en un pequeño camino de terracería, lo que desde luego lo paró. Yo no sabía que el camino de terracería estaba ahí. Era imposible verlo.

Así que como ves, me han pasado estas cosas tan sorprendentes. Ahora comprenderás por qué me siento llena de una protección absoluta. Esa protección se extiende incluso a cualquier grupo con el que esté.

Una Meditación Idónea.

Me gustaría compartir esta pequeña meditación contigo. Primero, ¿podríamos estar de acuerdo en que la protección de Dios nos rodea? Comprende que eres un hermoso hijo de Dios, siempre en las manos de Dios. Acepta a Dios . . . acepta la protección de Dios . . . en verdad no hay ningún problema al que temer. Sabe que no eres el traje de arcilla. Sabe que no eres la naturaleza centrada en uno mismo, la que gobierna la vida superfluamente. Sabe que eres la naturaleza centrada en Dios. El Reino de Dios en tu interior. El Cristo que mora en ti. Eterno e indestructible. Identifícate con el verdadero tú.

Paz . . . mantente en silencio . . . y conoce . . . que soy Dios.
Paz . . . mantente en silencio . . . y conoce . . . que soy.
Paz . . . mantente en silencio . . . y conoce.
Paz . . . mantente en silencio.
Paz . . . mantente.
Paz . . .
           Paz . . .
                       Paz.

Y ahora, con el conocimiento de que somos hijos perfectos de Dios, eternos e indestructibles, permítenos ir por nuestros diferentes caminos con amor, y permanecer siempre unidos en espíritu. Dios te bendiga y paz a todos.

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