Peregrina de Paz : Su Vida Y Obra En Sus Propias Palabras

CAPITULO 8: El Camino de la Paz

ESTE ES EL CAMINO DE LA PAZ: Vence al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor.

Es difícil para la gente entender que toda guerra es mala y que es una derrota en sí misma. La gente en su inmadurez tiende a vencer al mal con más mal, y eso multiplica el mal. Sólo el bien puede vencer al mal.

Mi sencillo mensaje de paz es suficiente - en realidad es únicamente el mensaje de que el camino de la paz es el camino del amor. El amor es la fuerza más grande de la Tierra. Conquista todas las cosas. Uno en armonía con la ley divina del amor tiene más fortaleza que un ejército, para uno no hay necesidad de subyugar a un adversario; un adversario puede ser transformado.

Un día, mientras iba caminando por la carretera, empecé a cantar unas palabras de paz con una tonada familiar, las cuales creo que resumen la situación actual del mundo en pocas palabras:

El mundo está trabajando febrilmente para construir las cosas de la guerra,
El mundo está preparando la destrucción de una clase antes desconocida.
Oigo mucha maldición de los enemigos, y aumentan los debates,
Pero, ¡oh!, el mundo está ansiando, está anhelando,
Está orando por la paz -- ¡por la paz!

La bomba nuclear nos está diciendo: "¡Haz la paz o perecerás!" Nos damos cuenta de que no podemos pensar más en términos de victoria militar, que una guerra nuclear podría significar la destrucción mutua. Muchos enfrentan esta crítica situación con apatía, algunos con frustración, y sólo unos cuantos la enfrentan constructivamente.

Hay una gran necesidad de acción constructiva por la paz. Vivimos en una época de crisis en los acontecimientos humanos, y todos lo que vivimos hoy en día enfrentamos una decisión muy trascendental: Una elección entre una guerra nuclear de aniquilación y una era dorada de paz. Todos los que hoy están viviendo ayudarán a tomar esta decisión para cambiar el curso de los acontecimientos del mundo, ahora inclinado en la dirección de la guerra y la destrucción. Así que todos los que no hagan nada en esta situación de crisis están eligiendo dejarlo inclinado. Aquellos que deseen elegir la paz, deben actuar en pro de la paz y volverse parte del movimiento y el despertar que ha comenzado y que se está acelerando, y ayudar a acelerarlo lo suficiente como para cambiar el rumbo. ¡En esta situación de crisis, la paz es ciertamente algo que nos concierne a todos! El tiempo para trabajar por la paz es ahora.

La paz fundamental empieza dentro; cuando encontremos paz interior no habrá más conflicto, no más ocasión para la guerra. Si es ésta la paz que buscas, purifica tu cuerpo con hábitos sensibles de vida, purifica tu mente expulsando todos los pensamientos negativos, purifica tus motivaciones desechando todas las ideas de codicia o competencia propia y buscando servir a tus congéneres humanos, purifica tus deseos eliminando todos los anhelos de posesiones materiales o autoglorificación y deseando saber y hacer la voluntad de Dios para ti. Inspira a otros a hacer lo mismo.

Algunos preferirán trabajar por una paz provisional - el establecimiento de mecanismos para resolver conflictos en un mundo donde los conflictos aún existen - de modo que si bien pueda haber aún violencia psicológica, no haya más violencia física. Si es ésta la paz que buscas, trabaja a escala mundial por el desarme del mundo y la reconstrucción, por un gobierno mundial que incluirá a toda la gente, por un pensamiento mundial: colocando el bienestar de la familia humana antes que el bienestar de cualquier nación. Trabaja a escala nacional para cambiar, de destrucción a construcción, la función del así llamado Departamento de Defensa. Se necesita mucho trabajo constructivo entre la gente menos afortunada de este mundo, y por el ajuste de nuestra economía a una situación de tiempo de paz. Hay muchos problemas por resolver aquí. Consigue que otros trabajen contigo.

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Podemos trabajar por la paz interior y la paz mundial al mismo tiempo. Por un lado, la gente ha encontrado paz interior al ir tras una causa de representación general, como la causa de la paz del mundo, puesto que encontrar la paz interior significa venir de una vida centrada en uno mismo a una vida centrada en el bienestar de la totalidad. Por otro lado, una de las formas de trabajar en pro de la paz mundial es trabajando para alcanzar más paz interior, porque la paz mundial no será estable a menos que suficientes de nosotros encontremos la paz interior como para que se estabilice.

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Mi paz interior permanece a pesar de cualquier situación exterior. Solamente al mantenerme en armonía puedo atraer a otros a la armonía, y se necesita mucha más armonía antes de que el mundo pueda encontrar la paz. Esto no significa que no me afectan los acontecimientos del mundo. Una época como ésta demanda mucha oración y muchos esfuerzos por la paz. Todo trabajo adecuado y toda oración adecuada tiene un efecto, todo buen esfuerzo produce un buen fruto, veamos o no los resultados. A pesar de la obscuridad de la situación actual del mundo, no me siento desanimada. Sé que así como la vida humana avanza hacia la armonía a través de una serie de altibajos, también la sociedad tiene altibajos en su búsqueda de la paz.

Dentro de los corazones de las personas hay un profundo deseo de paz en la Tierra, y hablarían en pro de la paz si no estuvieran limitados por la apatía, por la ignorancia, por el temor. El trabajo de los pacifistas es inspirarles a partir de su apatía, hacer desaparecer su ignorancia con la verdad, mitigar su miedo con fe en que las leyes de Dios funcionan - y trabajar por el bienestar.

Sabiendo que todo lo que es contrario a las leyes de Dios es transitorio, evitemos la desesperación e irradiemos esperanza por un mundo sin guerra. La paz es posible, ya que los pensamientos tienen una fuerza tremenda.

Unas cuantas personas realmente dedicadas pueden compensar los efectos dañinos de masas-de-gente-fuera-de-armonía, así que nosotros, los que trabajamos por la paz, no debemos titubear. Debemos seguir orando por la paz y actuando por la paz de cualquier manera que podamos, debemos continuar hablando en pro de la paz y viviendo el camino de la paz; para inspirar a otros, debemos seguir pensando en la paz y sabiendo que la paz es posible. En lo que hagamos hincapié ayudamos a que se manifieste. Una pequeña persona dando todo su tiempo por la paz, hace noticia. Muchas personas dando una parte de su tiempo, pueden hacer historia.

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Un día una persona me dijo, "Paz, estoy orando contigo por la paz, pero desde luego que no creo que sea posible". Yo le dije, "¿No crees que la paz es la voluntad de Dios?" "¡Oh!, sí", dijo ella, "Sé que lo es". Yo le dije, "¿Cómo puedes decirme que lo que es la voluntad de Dios es imposible? No sólo es posible, es inevitable, pero con qué rapidez ocurra, depende de nosotros".

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Nunca menospreciemos la fuerza de un pequeño grupo disperso que trabaja por una buena causa. Todos nosotros, los que trabajamos juntos por la paz, todos nosotros, los que oramos juntos por la paz, somos una pequeña minoría, pero un poderoso cuerpo espiritual. Nuestra fuerza va más allá de nuestro número.

Aquellos que parecen fallar allanando el camino, con frecuencia contribuyen más que quienes finalmente tienen éxito. No puedo dejar de sentir gratitud por los pioneros de la paz, los que trabajaron por la paz cuando lo que pasaba era áspero y no existían resultados evidentes.

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Una de las preguntas más frecuentes que me hacen es: "¿Has visto algunos resultados de tu peregrinaje?" La respuesta es que nunca he pedido ver los resultados - dejo los resultados en las manos de Dios. Pueden incluso no manifestarse durante toda mi vida, pero con el tiempo se manifestarán. Y, aunque parezca increíble, he visto resultados: muchas cartas de personas que indican que han sido inspiradas a hacer algo por la paz a su manera - cualquier cosa, desde escribir cartas al Congreso hasta hacer la paz con algún amigo o familiar. Y todo se suma.

Ahora bien, cuando miro retrospectivamente los efectos globales de todas las personas que se dedican a hacer la paz, puedo ver los resultados. Cuando empecé mi peregrinaje, la gente aceptaba la guerra como una parte necesaria de la vida. En la actualidad, ¡los pacifistas están en el lado popular! Cuando me puse en camino había muy poco interés en la búsqueda interior. De hecho pude hacer una encuesta en un colegio estatal y descubrí que de dos terceras a tres cuartas partes de los estudiantes en aquel momento se consideraban agnósticos, cuando no ateos. Hoy día, difícilmente puedo encontrar a un estudiante o a una persona que no esté interesada en la más profunda clase de búsqueda. Para mí, ése es el mayor signo de esperanza de todos.

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Por una parte podemos decir: Qué trágico que nuestro avance material esté tan alejado de nuestro avance espiritual que estemos al borde de destruir toda la vida en la Tierra. Por otra parte puede decirse: Qué bueno que al fin nos demos cuenta de que la victoria militar es imposible, de modo que la gente inmadura e incluso la gente no-de-bien ahora tenga un incentivo para deponer las armas. Ambas afirmaciones son verdaderas.

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No hay mayor obstáculo para la paz mundial o para la paz interior que el temor. Nos ha conducido a fabricar instrumentos de destrucción masiva. Cuando tememos algo, tendemos a desarrollar un odio irracional hacia eso - así que terminamos odiando y temiendo a la vez. Esto no sólo nos causa daño psicológicamente y agrava la tensión mundial, sino que a través de tal concentración negativa tendemos a atraer las cosas que tememos. Si no tememos nada e irradiamos amor, podemos confiar en que llegarán cosas buenas. ¡Cuánto necesita este mundo el mensaje y el ejemplo del amor y la fe!

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¡Paz y libertad! ¡Estas cosas serán! Con qué rapidez estas cosas ocurran - si ahora, o después de una gran destrucción y nuevos comienzos, por el tiempo del eón - ¡depende de nosotros!

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Se necesita hacer mucha investigación y experimentación sobre las formas pacíficas de resolver conflictos. Podemos trabajar en grupo o como individuos ahí donde estemos, emprendiendo proyectos específicos de paz, elogiando y fortaleciendo el bien donde sea que lo encontremos.

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Unicamente puedes esperar cambiar una nación - la tuya propia. Una vez que tu nación haya cambiado, el ejemplo podrá inspirar a otras naciones a cambiarse a sí mismas. Si alguna nación influyente tuviese la gran fortaleza espiritual de deponer las armas y aparecer con las manos limpias ante el mundo, el mundo podría ser cambiado. No veo evidencia de que alguna nación influyente tenga tal fortaleza espiritual y coraje. Por eso el desarme será un proceso lento, motivado por el deseo de sobrevivir.

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La obscuridad que vemos hoy día en nuestro mundo se debe a la desintegración de lo que está fuera de armonía con las leyes de Dios. El conflicto básico no es entre las naciones, es entre dos creencias opuestas. La primera se refiere a que el mal puede vencerse con más mal, que el fin justifica los medios. Esta creencia prevalece bastante en nuestro mundo actual. Es el camino de la guerra. Es la posición oficial de cada Potencia.

Luego está el camino que fue enseñado hace dos mil años - el de vencer al mal con el bien, el cual es mi camino, el camino que enseñó Jesús. Nunca pierdas la fe: el camino de Dios está destinado a prevalecer a la larga.

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Para que el mundo se vuelva pacífico la gente debe hacerse más pacífica. Entre personas maduras la guerra no sería un problema - sería imposible. En su inmadurez, la gente quiere a la vez la paz y las cosas que hacen la guerra. Sin embargo las personas pueden madurar, así como los niños crecen. Sí, nuestras instituciones y nuestros dirigentes reflejan nuestra inmadurez, pero a medida que maduremos elegiremos mejores dirigentes y estableceremos mejores instituciones. Siempre se regresa al punto que muchos de nosotros deseamos evitar: trabajar para superarnos a nosotros mismos.

El santuario de la paz mora dentro de ti. Búscalo, y todo lo demás te será agregado. Nos estamos acercando más y más al momento en que suficientes de nosotros hayamos encontrado la paz interior como para influir en mejorar nuestras instituciones. Y tan pronto como esto suceda, las instituciones a su vez, a través del ejemplo, influirán para mejorar a las que aún sigan inmaduras.

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La paz probablemente llegará al mundo de la misma manera que ha llegado a nuestro terruño. Después del caos de la guerra civil, las guerras indias y los duelos de hace cientos de años, ha llegado el orden. Se han establecido los mecanismos para evitar la violencia física, aún cuando la violencia psicológica todavía perdure. Las confederaciones más chicas, los Estados, han entregado a la federación más grande, los Estados Unidos, el derecho de hacer la guerra. Sí, pienso que llegará el momento en que las confederaciones más chicas, las naciones, entregarán a la federación más grande, las Naciones Unidas, un derecho único: el derecho de hacer la guerra.

Yo no creo que las naciones deberían ni necesitan ceder otros derechos. La gente tiene la mayoría del control de sus asuntos desde las raíces. Cualquier cosa que pueda ser justa y eficientemente manejada desde las raíces, debiera manejarse así, y sólo delegarse a una autoridad superior cuando sea necesario.

Las Naciones Unidas tendrían como función mantener una situación pacífica en el mundo. Mientras sigamos inmaduros las Naciones Unidas deberían tener un cuerpo policíaco para tratar con los ofensores individuales contra la paz del mundo - destituyéndolos esperaría, para su rehabilitación. También debieran tener un cuerpo de paz desarmado para ocuparse de prevenir la guerra. Mientras que nuestra nación puede ocuparse de problemas tales como el suministro inadecuado de comida, la ONU tendría que ocuparse de problemas tales como un país que se esfuerza por la libertad - y la libertad es ahora el deseo de todos los corazones humanos.

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Una vez le comenté a una mujer que creía en la guerra y en los valores cristianos: "Por un lado hablas de valores cristianos, por otro lado dices,'¿No es la fuerza el único impedimento que ellos respetan?' Este ha sido nuestro problema a través de los tiempos - los valores cristianos solamente han sido palabras y hemos vivido por la ley de la selva de ojo por ojo y diente por diente. Hemos citado, 'Que no te venza el mal, vence al mal con el bien', y luego intentamos vencer al mal con más mal, de este modo se multiplica el mal. Veneramos a Dios, pero no tenemos fe en la obra de los preceptos divinos del amor. El mundo aguarda para poder vivir de acuerdo con la ley del amor, la cual tocará lo divino dentro de todos los seres humanos y los transformará".

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¡El pastor de una numerosa iglesia del Canadá, quien había regresado recientemente de una visita por el Oriente, me dijo que los budistas están enviando dos mil misioneros para convertir a los cristianos al camino de la no-violencia!

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Durante la Segunda Guerra Mundial, un maestro americano de una escuela dominical, quien estuvo en el Pacífico, había capturado a un soldado japonés. Al marchar el soldado hacia el campo, el americano descubrió que su prisionero hablaba inglés. "¿Sabes qué?", dijo el soldado japonés. "Yo fui una vez cristiano". El americano reflexionó un momento y luego dijo, "¿Por qué renunciaste al cristianismo?" Una mirada de sorpresa apareció en el soldado japonés, y contestó con una expresión perpleja, "¿Cómo puedo ser soldado y aún ser cristiano?"

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De lo que la gente no se da cuenta es que la no-violencia puede aplicarse a todas las situaciones, incluso en la Segunda Guerra Mundial. Conocí a cuatro de las personas danesas que utilizaron el camino de la no- violencia y el amor durante la Segunda Guerra Mundial, y fue una historia maravillosa.

Bueno, cuando los alemanes ocuparon Francia, los franceses con frecuencia mataban al soldado alemán que estaba patrullando, y luego los alemanes aniquilaban a toda la cuadra en venganza. Cuando los alemanes entraron en Dinamarca, la gente danesa comenzó un programa de no-cooperación. Ya ves, el dicho dice que se llega al corazón del hombre por el estómago - muchos daneses en verdad emplearon esa forma. Decían al soldado alemán que estaba patrullando, "Como un representante del gobierno nazi no tienes más derecho de estar aquí que el derecho que tendríamos nosotros de estar en tu tierra, pero también eres un joven que se encuentra lejos de casa. Quizás tengas nostalgia, y si tú, como ser humano, quisieras quitarte la funda del arma, y venir y compartir nuestra cena con nosotros, serás bienvenido". Normalmente no se necesitaba más de un intento. Después de eso el soldado alemán podría llegar a pensar, "¡Cielos!, éstas son buenas personas. ¿Qué estamos haciendo aquí?"

Los daneses también emplearon formas no-violentas para proteger a la gente judía en Dinamarca.

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Conocí a una mujer judía que se había casado y vivía con sus padres en la Alemania sometida a Hitler, durante el período de la Segunda Guerra Mundial. Se había casado cuando tenía dieciséis años. Su primer hijo nació cuando tenía diecisiete y el segundo cuando tenía dieciocho. Tenía diecinueve años cuando le sucedieron tres cosas. La primera: su casa fue destruida y sus padres murieron a causa de una bomba de los ingleses. Me imagino que pensaron que la estaban liberando. La segunda cosa que pasó: a su esposo se lo llevaron los nazis y ella supuso que había muerto porque nunca volvió a oír de él. La tercera cosa que sucedió: la hirieron y sus dos niños pequeños murieron debido a una bomba de los americanos. Cuando la vi, todavía acarreaba los efectos de la herida. Otra vez, la estábamos 'liberando'.

En su condición de herida anduvo errando de aquí para allá con los refugiados. Algunas veces las circunstancias extenuantes nos hacen dar un salto espiritual. Ella empezó a pensar, ellos han herido e incluso destruido nuestros cuerpos, pero han herido sus propias almas, y eso es peor. Pudo sentir compasión y orar por todos los que estaban relacionados con la situación, los que murieron y los que mataron. Fue capaz de mantener tan buena actitud que brindó su amistad a la gente alemana, quienes, a riesgo de su vida, la ayudaron a llegar a Inglaterra, donde brindó su amistad a la gente inglesa, y con el tiempo llegó a los Estados Unidos.

Bueno, esto representa obviamente la victoria más asombrosa del espíritu bajo las circunstancias más difíciles que posiblemente puedan imaginarse. También ilustra algo más. ¿Quién o qué era el enemigo de la mujer? ¿Era el inglés que destruyó su casa y mató a sus padres, o los alemanes que mataron a su esposo, o los americanos que la hirieron y mataron a sus dos niñitos? La respuesta es sorprendentemente obvia: era la guerra la que en realidad era su enemiga. Era la creencia falsa de que la violencia logrará algo, de que el mal puede ser vencido con más mal. Esa era su verdadera enemiga, y es la verdadera enemiga de toda la humanidad.

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Así como un alma humana que enfrenta grandes dificultades también afronta grandes oportunidades para el crecimiento espiritual, una sociedad humana que enfrenta la destrucción también afronta la oportunidad de pasar a un período de renacimiento. Pienso que, salvo un accidente, el deseo de sobrevivir evitará una guerra nuclear. Y creo que ambos lados cambiarán. Nosotros nos moveremos hacia una democracia más económica y social, y ellos se moverán hacia una democracia más política e individual. La sociedad ideal aún tiene que edificarse - una en la que se equilibre muy bien el bienestar colectivo y el bienestar individual.


Relatos acerca de la No-violencia.

Un día que me encontraba cavilando junto a un antiguo fuerte, me pregunté lo que él le diría a la gente del mundo si pudiera hablar, y escribí este artículo:


UN ANTIGUO FUERTE HABLA

Cuando me construyeron se gastó mucho tiempo y dinero en mí, porque se pensó que podría defender la ciudad contra todos los invasores. Ahora permanezco abandonado, ya que no se necesita gran sabiduría para darse cuenta de que soy obsoleto. Pero no soy la única defensa material que es obsoleta. Incluso las más modernas de ellas son obsoletas hoy en día, aunque ustedes, en su miedo y aturdimiento, aún se adhieran a ellas. Pero mientras que en su inmadurez prodigan su tiempo y tesoro a ellas, saben en sus corazones que no pueden defenderlos contra nada. Saben que están, aparentemente sin defensa, enfrentando una nueva época, a la vez que la bomba nuclear les dice, "¡Hagan la paz o perecerán!" ¿Pero en realidad están sin defensa porque todas las defensas materiales se han desmoronado de la misma forma en que fueron destinadas a desmoronar? ¿Han olvidado la defensa que no puede desmoronarse, la defensa que descansa en la obediencia a una ley más elevada? A través de los tiempos sus más grandes enseñanzas y sus más grandes semejantes les han estado diciendo que el mal únicamente puede ser vencido con el bien, y la experiencia les ha demostrado que si quieren tener amigos deben ser amigables. ¿Cuándo tendrán suficiente sabiduría para renunciar al curso de la destrucción y volver a la defensa que es eterna, perenne e inmutable? Gente de la Tierra, ¡la decisión está ante ustedes! Todavía pueden elegir la vida, ¡pero deben elegir pronto!


ESTA EXTRAÑA CRIATURA LLAMADA HOMBRE

Un forastero podría ver a esta extraña criatura llamada Hombre de esta manera:

Un Ser de otro mundo estacionó su nave espacial en un lugar aislado. A la mañana siguiente pasó por un campo militar, donde vio a unos hombres metiendo cuchillos asegurados a palos de rara apariencia a sacos de paja. "¿Qué es esto?" le preguntó a un joven uniformado. "Práctica de bayoneta", contestó el joven. "Estamos practicando en imitaciones. Tenemos que aprender a usar la bayoneta de cierta manera para matar a un hombre. Por supuesto que no matamos a muchos hombres con las bayonetas. A la mayoría de ellos los matamos con bombas". "¿Pero por qué querrían aprender a matar a los hombres?" exclamó el Ser, espantado. "Nosotros no", dijo el joven amargamente. "Se nos envía aquí en contra nuestra voluntad y no sabemos qué hacer al respecto".

Esa tarde el Ser pasó por una ciudad grande. Notó que una multitud se reunía en una plaza pública para ver a un joven uniformado que era condecorado con una medalla. "¿Por qué lo están condecorando con una medalla?" inquirió el Ser. "Porque mató a cien hombres en una batalla", dijo el hombre de junto. El Ser miró con horror hacia el joven que había matado a cien hombres y se marchó.

En otra parte de la ciudad el Ser oyó una radio anunciando fuertemente que un cierto hombre iba pronto a ser ejecutado. "¿Por qué lo mandan a muerte?" preguntó el Ser. "Porque mató a dos hombres", dijo el hombre de junto. El Ser se fue aturdido.

Esa noche, después de que el Ser había pensado sobre el asunto, abrió su cuaderno y escribió: Parece que todos los jóvenes son forzados a aprender a matar a los hombres eficientemente. Aquellos que triunfan al matar a un gran número de hombres, se les recompensa con medallas. Los que salen siendo malos asesinos y triunfan al matar tan sólo a unos cuantos hombres, se les castiga enviándolos a muerte.

El Ser meneó la cabeza tristemente y añadió una posdata: Parece que esta extraña criatura llamada Hombre se exterminará muy pronto a sí misma.


Una Visión de Esperanza por la Paz.

Al final de mi período de cuarenta y cinco días de oración y ayuno, al estar recostada entre dormida y despierta, una visión maravillosa llegó a mí . . . una visión de esperanza. Veía a las naciones del mundo armadas para la guerra. Hablaba con ellas, pero no me escuchaban. Me lamentaba por ellas, pero no me prestaban atención. Oraba por ellas y entonces, al mirar a mi alrededor, veía que la gente del mundo estaba orando conmigo. Luego notaba que una niebla luminosa estaba ascendiendo sobre nosotros mientras orábamos y gradualmente tomaba forma. Una figura radiante emergía, cuyo blanco manto estaba lleno de luz y cuyo rostro era tan brillante que apenas podía mirarlo. Cuando el personaje hablaba, la gentil voz tenía la fuerza del trueno. "¡Presenten sus espadas!" decía el personaje. "¡Aquellos que tomen la espada perecerán por la espada!" Y las naciones del mundo levantaban los ojos, espantadas, y tiraban sus armamentos, y la gente del mundo se regocijaba junta.


Más pensamientos acerca de la Paz y el Desarme.

Me gustaría enfatizar otra vez que la oración adecuada lleva a la acción adecuada, que "la fe sin obras es inútil". Una forma excelente de poner los pensamientos en acción es escribiendo una carta por la paz.

El desarme tarda en materializarse - en parte porque el miedo es muy prevaleciente, en parte porque hay esperanzas presuntuosas de que las armas aún podrían lograr algún objetivo deseado, en parte porque algunas economías parecen estar funcionando con bastantes ganancias durante la situación de preparación de guerra.

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La nueva época demanda valores más elevados. Aquellos que hablaron de paz fueron una vez llamados idealistas; pero en la era nuclear, los idealistas se han convertido en los únicos realistas. Siempre hemos pensado en nosotros mismos como que tenemos altos ideales. Apliquemos algunos de ellos en esta situación de crisis.

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Al creer que la guerra es contraria a la voluntad de Dios y al sentido común, y al sentir que el camino de la paz es el camino del amor, trabajaré en pro de la paz al emplear yo misma el camino del amor, al ayudar a cualquier grupo del que sea parte a que lo utilice, al ayudar a la nación de la que soy ciudadana a que lo emplee, al ayudar a las Naciones Unidas a que lo adopten y al orar para que el camino del amor sea empleado por todo el mundo.

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Me gustaría decirle al servicio militar: sí, necesitamos que nos defiendan; sí, los necesitamos. La aviación puede limpiar el aire, los soldados de infantería pueden cuidar los saqueados bosques, la marina de guerra puede limpiar los océanos, la guardia costera puede encargarse de los ríos, y el ejército puede emplearse para construir proyectos de drenaje adecuado para prevenir inundaciones desastrosas, y otros beneficios como éstos para la humanidad.

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Nos limitamos pensando que las cosas no pueden hacerse. Muchos piensan que la paz en el mundo es imposible - muchos piensan que la paz interior no puede alcanzarse. ¡Es quien no sabe que no puede hacerse quien lo hace!

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La causa básica de todas nuestras dificultades es la inmadurez. Por eso hablo tanto sobre la paz en nuestro interior como un paso hacia la paz en nuestro mundo. Si fuésemos maduros, la guerra no sería posible y la paz estaría asegurada. En nuestra inmadurez no conocemos las leyes del universo, y pensamos que el mal puede ser vencido con más mal. Un síntoma de nuestra inmadurez es la codicia, haciéndonos difícil aprender la sencilla lección de compartir . . .

Ahora bien, soy consciente de que algunas veces los síntomas se vuelven tan agudos que si no trabajamos sobre ellos quizás no sobrevivamos para trabajar sobre la causa, por eso es que durante la guerra de Vietnam participé en algunas manifestaciones pacíficas de paz. Esa fue una época sorprendente. La gente de este país paró la guerra en Vietnam a pesar del Gobierno. Ello simplemente demuestra la fuerza de la gente de este país.

Luego están los síntomas de los síntomas, como la amplia inanición. Me gustaría darles a todos acceso a comida pura, agua pura y aire puro. Me gustaría poder suministrar todas sus necesidades materiales, y también darles acceso a un buen alimento para el pensamiento, a bellos alrededores y a todas las cosas que eso inspira. No se necesita ser muy bueno en aritmética para deducir que si las naciones del mundo pararan la fabricación de instrumentos de destrucción, las condiciones para una vida mucho mejor podrían ser proporcionadas para toda la gente.

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Debemos caminar de acuerdo con la luz más elevada que tengamos, enfrentando amorosamente a quienes estén fuera de armonía e intentando inspirarles hacia un mejor camino. Siempre que traigas armonía a alguna situación en la que no haya paz, contribuyes a la causa de la paz. Cuando haces algo por la paz mundial, la paz entre grupos, la paz entre individuos, o tu propia paz interior, mejoras el panorama total de la paz.

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Nunca debemos olvidar que la desobediencia a las leyes de Dios lleva al desastre, aun cuando la gente aprenda al fin y al cabo de sus propios errores.

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Ahora veamos a nuestro mundo. Un mundo infeliz y cansado de la guerra. ¿Qué nos pasa? Estamos muy enfocados hacia el lado material: incluso si no lo tenemos lo deseamos. Nos falta mucho en el lado espiritual: siempre que descubrimos los avances tecnológicos, lo primero que hacemos es convertirlos en armas y las empleamos para matar gente. Esto sucede porque nuestro bienestar espiritual está muy atrasado. La investigación válida para el futuro está en el lado espiritual. Necesitamos traer a los dos a un balance tal que sepamos cómo usar bien el bienestar material que ya tenemos.

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Durante la guerra de Vietnam hubo una intensa actividad por la paz. Cuando la guerra había terminado, ésta disminuyó y derivó en un período de apatía. Supongo que era inevitable. Sucede después de cada guerra.

Después de cada guerra también hay un período de violencia. Lo vi después de ambas, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Me acuerdo después de la Segunda Guerra Mundial de una persona en Camden, Nueva Jersey que acababa de matar a cinco personas en la calle y cuando lo agarraron dijo, "Ustedes me enseñaron a matar". Fue adiestrado por el servicio militar. El hombre que disparó desde la torre de la Universidad de Texas y mató a quince personas e hirió a otras, fue adiestrado por el servicio militar durante la Guerra de Vietnam.


El Precio de la Paz.

Parecemos siempre listos a pagar el precio de la guerra. Casi con gusto damos nuestro tiempo y nuestro tesoro - nuestros miembros e incluso nuestras vidas - por la guerra. Mas esperamos alcanzar la paz por nada. Esperamos ser capaces de desobedecer flagrantemente los preceptos de Dios y obtener la paz como resultado. Pues bien, no lograremos la paz por nada - y no lograremos la paz tras desobedecer las leyes de Dios. Conseguiremos la paz sólo cuando estemos dispuestos a pagar el precio de la paz. Y para un mundo ebrio de poder, corrompido por la codicia, engañado por falsos profetas, el precio de la paz puede de veras parecer alto. Porque el precio de la paz es la obediencia a las leyes más elevadas: el mal sólo puede ser vencido con el bien y el odio con el amor; únicamente un buen medio puede alcanzar un buen fin.

El precio de la paz es abandonar el miedo y reemplazarlo con fe - fe en que si obedecemos las leyes de Dios recibiremos las bendiciones de Dios. El precio de la paz es abandonar el odio y permitir al amor que reine supremo en nuestros corazones - amor por todos nuestros congéneres humanos en el mundo. El precio de la paz es abandonar la arrogancia y reemplazarla con arrepentimiento y humildad, recordando que el camino de la paz es el camino del amor. El precio de la paz es abandonar la codicia y reemplazarla dando, de modo que nadie sea dañado espiritualmente al tener más de lo que necesita mientras otros en el mundo aún tengan menos de lo que necesiten.

Gente del mundo, el tiempo para la decisión es breve. Está medido en unos cuantos años. La elección es nuestra, según estemos o no dispuestos a pagar el precio de la paz. Si no estamos dispuestos a pagarlo, todo lo querido que cuidamos se consumirá en la flama de la guerra. La obscuridad en nuestro mundo de hoy se debe a la desintegración de las cosas que son contrarias a las leyes de Dios. No digamos nunca sin esperanza que ésta es la obscuridad que precede a una tormenta; mejor digamos con fe que ésta es la obscuridad que precede al amanecer de la era dorada de la paz, la cual no podemos ahora siquiera imaginar. Por ello, tengamos esperanza y trabajemos y oremos.


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revised 12/23/2001